lunes, 27 de febrero de 2012

Bendito fin de semana largo

Y luego del desborde vino la revancha
Y hubo tiempo para hacer fiaca los tres en la cama y para dormir la siesta
para prender el fuego en la parrilla, para amasar con mi hija y también para picar junto al río
y hubo horas para inventarles vestidos a Barbie, para leer mil veces los cuentos, para jugar en la cocinita y para  dar una caminata a su ritmo de idas y venidas
pude leer el diario del domingo y saber por qué vueltas iba más o menos el mundo
retomé el tejido que nunca parece terminar y le dediqué un poco de atención a las plantas
vimos al menos una de las pelis nominadas al Oscar y también un pedacito de la ceremonia
caminamos de la mano y nos quedamos charlando panza arriba de proyectos inciertos y bueyes perdidos
hasta pude hacerme un rato de mates y amigas
Y sí, también lavé ropa, puse algo de comida en el freezer y en la heladera, me depilé las piernas y guardé varias cosas que estaban dando vueltas en cualquier parte de la casa.

Los platitos de la balanza por un rato se pusieron a la par y aunque una semana de caos y viaje laboral se aproxima, me encuentro de nuevo en el cauce que había perdido, descansada y reconfortada. Fortalecida por al comprobar que la locura laboral no me ha hecho perder mi capacidad de encontrarme en mi refugio familia/hogar para poder volver a encontrarme conmigo, mis cosas y mi paz. El tiempo estuvo de mi lado.


viernes, 24 de febrero de 2012

Desbordada

De repente el trabajo lo invadió todo, se metió en mi fin de semana, en mi cabeza, en mi cama, en mi cuerpo y en mi almohada. Y no me gusta. El castigo vino con todo, en ración doble y sin que lo pida.
No suele ocurrir, con lo cual mantengo el equilibrio que fijan los horarios. Los fines de semana, las vacaciones, y muchas veces las tardes son momentos para todo lo demás, lo que más importa, mis dos amores, mi casa, mis cosas, mis amigos, mi familia, el dolce far niente.... hay tanto en ese "todo lo demás" que hay que preservarlo, procurar el equilibrio del tiempo y las energías.
En estos días uno de los platitos de la balanza tocó el piso y tiro "todo lo demás" por el aire. Por unos días permanecerá en ese estado de revuelo, hasta que pueda re-establecerlo. 
Por laburo tuve que estar fuera de casa dos días. Cierto es - como leí hace poco en una revista - que las madres somos mamíferos culposos por naturaleza. Cómo se le explica a una nena de dos años y medio que no podés jugar con ella el domingo a la tarde porque tenés que atender a tu jefe por Skype??? o que por dos días no vas a estar porque estás trabajando? Bueno, parece que la pobre santa algo entendió, le expliqué que su madre tenía que trabajar mucho, mucho, mucho, y ella preguntó ¿así? abriendo las manos como en amplio abrazo.... se la bancó bien la enana. El tema será para los tres cuando la semana que viene tenga que ausentarme dos días nuevamente. Porque desde que llegué anoche la tengo pegada, preguntándome a cada paso dónde es que voy.
En fin... estos momentos así me entrecortan la respiración, quiero hacer todo y no puedo dividirme.Me empiezan a salir las cosas con errores, me desbordo, me culpo, me agoto y encima estoy indispuesta! De a ratos comienzo a sentir que necesito vacaciones.
¿Cómo se hace con todo? Qué piensan?

jueves, 9 de febrero de 2012

Al flaco, dale gracias

Yo tenía un cassette - es lo más antiguo que recuerdo - de un lado estaba grabado Artaud y del otro Kamikaze. No recuerdo quién me lo había grabado, pero sí que lo escuché muchas veces mientras estaba en el secundario, sobre todo Artaud, sobre todo "Bajan". Años después cuando estudiaba canto, la ensayé con voz propia. Y todavía tengo tiempo para saber si lo que sueño concluye en algo... 



Lo vi al flaco una sola vez, en el año 2001 en el Auditorio Fundación, presentando Silver Sorgo. Fui con una amiga y su novio de entonces, fanático evagelizador de la poesía de Spinetta, que tenía discos suyos en Vinilo. Por recomendación suya hice grabar un CD en los tiempos previos a la piratería con algunos de sus temas. Y me enamoré del Capitán Beto y la Bengala Perdida. Luego compré algunos discos suyos, como el de Almendra, un hallazgo en esas ensaladeras gigantes que ponía Musimundo, cuando no vendía lavarropas.


De la vez que lo vi en vivo recuerdo un recital 100% música. Eran tiempos de Demasiado Ego, y Spinetta cultivaba, por el contrario, un perfil bajo, apenas dejaba un mínimo espacio para los aplausos y los gritos de los fans para arremeter con un nuevo tema y ganar el silencio del público. Disfruté mucho de aquel concierto y me enamoré de su música para siempre.
Su enfermedad y luego su muerte me dejó un sabor a injusticia. Admirado músico y también respetado por su coherencia. Un tipo serio, un artista y un laburante, un maestro. Cuántos músicos influenciados por su poesía. Generaciones enteras que pueden asociar un tema del flaco a un momento de su vida. Miles y miles de aficionados descifrando sus acordes en las primeras clases de guitarra. Canciones de fogón y de emblema. Músico popular que deja en la memoria fragmentos y fragmentos que se atropellan en el recuerdo.
Hace un tiempo vi una entrevista a Juan Alberto Badía en el que le preguntaban por la muerte y la fe. El dijo que creía en la gente, que entendía que iba a permanecer vivo en tanto y en cuanto alguien lo recordara. Pienso que el flaco entonces se ha ganado su cuota de inmortalidad; es parte de nuestra vida, de nuestra memoria colectiva, de la profunda admiración de colegas y seguidores, de las huellas que ha dejado en otros artistas.
No he sido fan para el tatuaje y la remera, pero sí escucha admirada de su música. Será siempre parte de mi vida y de mis recuerdos.

Agregado (la memoria tiene sus misterios):

Después que armé el post me acordé de otros dos recitales: uno en el 2007, Plaza San Martín, llovizna y un público familiar. Las canciones de Spinetta coreadas por varias generaciones en el marco de una actividad que organizaba la Secretaría de Cultura de Santa Fe para recolectar libros para las Bibliotecas Públicas. Y luego otro, en las escalinatas del Parque España, un público colmando cada hueco en una noche de verano. Pienso ahora que hay que ver en vivo a los músicos que uno admira tanto como el bolsillo lo permita. 
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