martes, 30 de abril de 2013

Pido gancho

El jueves vino mi suegra y se queda por 5 días. Para mucha gente que conozco esto podría ser sinónimo de malas noticias. Para mí es todo lo contrario. Mi suegra es el comodín, es la carta en la manga que nos salva cuando necesitamos ese back up que no tenemos. Toda la familia vive a 110 km de distancia.
Cuando la pipi se enferma y sabemos que le esperan varios días, la llamamos apenas salimos de la pediatra y ella se toma el primer bondi que sale y en dos horas la tenemos lista, a disposición y con una sonrisa.
Ahora vino porque tienen que venir los plomeros a arreglar una pérdida de agua y necesitábamos alguien disponible en horario laboral. Y de paso se queda unos días más. Y para mí eso implica alguien disponible, que te hace la vida un poco más liviana, aunque sea unos días. Cuando ella está yo vuelvo caminando a casa, parando todo lo que necesito, porque sé que ella ni se preocupa y la nieta tampoco.
De repente hay alguien ahí que te dice “aprovechá que estoy yo”, y sé que lo dice de corazón. Y entonces yo voy a la peluquería sola. Y también voy al baño con la puerta cerrada que es casi igual de importante para mi dignidad. Y es tiempo de ir al cine o de ver algún recital juntos.
Además apenas llega pide que le compre lana así se entretiene tejiendo. La visita anterior fueron dos prendas para la chiquita, así que esta vez me tocó a mí! Seguramente deje el trabajo terminado antes de irse, y también toda la ropa planchada… 
Estos días estuve leyendo muchos post sobre pauperio, y también un hermoso post de Ceci donde ella decía “extraño hacer uso, mal uso y abuso de mi tiempo”. Yo también extraño eso, y llevo 4 años casi siendo la mamá de... Y tampoco quiero ser una queja andante, pero sigo añorando esos tiempos donde los planes surgían y en el mismo momento se concretaban sin problemas. Y uno se iba del trabajo a cafetear con una amiga o a mirar vidrieras porque sí. Cuando él me llama y me dice “salgo de trabajar y me voy a tomar una cerveza con los chicos” yo me muero de envidia (y de bronca) porque yo salgo de trabajar y voy disparada como una flecha al rescate que me libere de la culpa.
Sé qué pronto ella tendrá sus actividades, que por lo menos podrá ir a los cumpleaños sin mí. No quiero haberme olvidado para entonces para qué quería tiempo libre. Y cuando escribí libre, puta que me di cuenta qué peso tiene esa palabra.
Que disfruten el día del trabajador haciendo huevo todo el día!!!! 
Este es mi fondo de pantalla en la compu del laburo... qué trabajadora alegre.

viernes, 19 de abril de 2013

Luche y vuelve


Teníamos un Peugeot 504 amarillo, con tapizados de pana color bordeaux. Como era a nafta y en casa había un 404 un poco destartalado gasolero, el 504 se usaba poco, era un “artículo de lujo” como decía mi vieja.
Los sábados a la noche mi papá nos llevaba a dar vueltas por la avenida después de cenar. Escuchábamos música en un pasacassette. En la discografía había: uno azul de los Wawancó, un par de cassettes de chistes de Landrisina, uno o dos de los Parchis, el de "Argentina es nuestro hogar" y el de Pimpinella que tenía “Pega la vuelta”. Ah y el de la Pantera rosa.
Si nos portábamos bien, nos bajaba en un quiosco de la YPF (uno de los pocos que había abierto a esa hora) y nos comprábamos un alfajor Suchard. 
De todo eso pasaron casi 30 años. La mayoría de los casettes se fueron en la guantera cuando se vendió el 504 y donde estaba el quiosco ahora hay un AM PM. No sé qué fue de la vida del quiosquero que ya conocía nuestros gustos.
Pero ayer sentí una alegría enorme cuando vi que finalmente y, a pedido del público, volvió el alfajor Suchard.


Está tan rico como antes. Intacto en su sabor, tanto como mi nostalgia. 

miércoles, 17 de abril de 2013

Buscando ideas para la sorpresita


Este año dejé de lado los dilemas y estoy decidida a festejar el cumple de la peque afuera de casa para que venga la docena de primos y los amigos del jardín con sus respectivas madres. Cae justo sábado, último año del maternal…. Sentí que ya era hora de dejar los prejuicios de lado (el año pasado fue todo un rollo)
Comencé con el salón: ya sabía de antemano que no me sería fácil encontrar algo que me guste. Parece que buen gusto y salón infantil son dos expresiones que no se juntan. Hace falta pintar una pared de cada color? O tienen todo junto que por poco el pibe no le salta encima de la peluca a la abuela o te separan los adultos de manera tal de que no sepan si fueron a un cumple o a la cena anual del club… Además en algunos casos tienen horarios tan estrictos que más que un cumple parece que van a cumplir una condena. Por otro lado todo tiene un límite: no puedo pagar por 3 horas de alquiler de un salón lo mismo que pago por mes en el alquiler de mi casa. En fin, sé que es un tema de terapia porque a mí los salones no me gustan, pero en este caso son un mal necesario.
Mientras resuelvo ese transe (ya tengo un lugar semi-reservado) me pongo a pensar qué opciones puede haber para la mentada sorpresita, es decir, para esa mezcla de souvenir y empalagoso premio consuelo ante el final de la fiesta. Demás está decir que cuando yo era chiquita a lo sumo te llevabas un globo del cumple. Pero hoy por hoy hacer un cumple sin regalito creo que sería causa suficiente para un piquete infantil.
En primer lugar había pensado pintar una maceta con acrílico, colocar adentro algunas golosinas y luego pinchar en ella un molinito de viento hand-made. Luego envolver la maceta con tul, colocar una cinta con sticker con el nombre y chau. La idea me encantaba hasta que me puse a pensar que una maceta de terracota se rompe, los chicos tienen 4 añitos y a la que le gustan las plantas es a mí… y ahí se me cayó la idea completa como un castillo de naipes…

http://www.losmundosdemomo.com


Ahora estoy en la búsqueda de ideas de algo que les guste, que no sea sólo golosinas y su puede tener algo artesanal, mejor. Esta mamá rata también quiere gastar lo menos posible, claro está.
Help me please! Necesito ideas….

lunes, 15 de abril de 2013

Fundas para banquitos. Tejido en redondo al crochet, mi versión de los hechos.

El sábado fue el cumple de una de mis amigas más cercanas. Una hermana de la vida, parte de mi familia elegida en esta ciudad. Un día al pasar le dije que le iba a tejer unas fundas para sus banquetas, así que para las vacaciones me llevé los ovillos para cumplir con mi promesa


Debo confesar que si bien los colores me encantaron sueltos, cuando los puse todos juntos me pareció que el verde sobraba. Los hice diferentes pero con los mismos colores mezclando medio punto y vareta.

Tejido en proceso en el río....


¿Como tejer al redondo al crochet  y que salga perfecto? tengo una técnica que nunca falla. Con el mismo criterio te hago la agarradera, el saco circular, la funda del banco, todo....
Primera vuelta, se tejen 8 puntos en anillo mágico
Segunda vuelta: se aumenta en todos los puntos, quedando 16 puntos
Tercera vuelta. se aumenta un punto sí, uno no, quedan 24 puntos
Cuarta vuelta: se aumentan en un punto, se tejen dos sin aumentos y así toda la vuelta. Quedan 32 puntos
Quinta vuelta; se aumenta en uno, se tejen tres sin aumentos. Y así sucesivamente.

Yo tejí hasta alcanzar el diámetro, luego hice 3 vueltas sin aumentos para hacer los laterales del banco y por último 5 vueltas disminuyendo para que quede bien agarrado en la parte de abajo. En la penúltima vuelta hice una especie de ojales para y le pasé una especie de correa hecha con una soga multicolor en cadenita para poder ajustar. Fue un poco difícil de hacer a ojo porque yo no tengo banquetas en mi casa y quería darle la sorpresa a la destinataria. Solo tenía el diámetro que lo medí sigilosamente durante una cena.
A la dueña le encantaron, y eso es lo importante. Anoche me mandó una foto para mostrarme cómo habían quedado.

Está bueno regalar cosas hechas por uno, no? buena estrategia en este año de austeridad franciscana!!!
besos y buena semana!

martes, 9 de abril de 2013

El tiempo manso del dolce far niente

Cada lugar de vacaciones te propone un escenario, te propone un guión para que pases así unos días jugando a ser otra cosa que lo que sos el resto del año. Allí los deportistas extremos de ocasión, por allá, los imitadores del  lobo marinos tirados de panza en la playa y más allá los descubridores de faunas atípicas, jugando a ser parte de la última expedición de National Geographic.


Nosotros elegimos un pueblo chico, que escribe su guión y habla de antepasados alemanes, de pioneros derribando pinos y haciendo casas de techito de tejas a dos aguas. Se autodefinen como pueblo peatonal, ofrecen cocina húngara y venden duendes y llamadores de ángeles. 
Ahí, en ese y en cualquier escenario, cada cual escribe a su manera su propia historia, sus propias vacaciones. Lo importante - para nosotros - es que eso que elegimos como escenario, y esa película que vamos a desarrollar esos días, nos compense por lo que nos faltó o nos hizo falta el resto del año. 
Y así fue, de sobra en calidad. Faltaron algunos días: no me vengan con chorizos.... 4 días no son vacaciones, pero bueno, estamos en plena obra, es lo que se pudo. Pero sobró tiempo para hacer lo que más nos gusta, lo que más necesitábamos. Sobre todo reencontrarnos ahí, siendo otros, sin apuros, sin horarios. Sin ansiedades. Dejándonos fluir. 

El escenario ayudó, sin dudas. Dejar el auto estacionado todo el tiempo, caminar sin apuros y sin preocuparte por cruzar la calle con la nena. No importaba por dónde íbamos en ese pueblo que es toda vereda. Y elegimos casa cerca del río para el ritual del dolce far niente con mates, reposeras, baldes y libros. Y con parrillero y mesita abajo del árbol donde disfrutamos tranquilos almuerzos. Fueron pocos días pero hubo tiempo para mucho: para ver dos pelis (dos pelis en una semana!!! un hit) para campeonatos de veo - veo, para jugar a la peluquería con nosotros y con las barbies, para salir a juntar semillas y flores silvestres, para inventar exploraciones, para abrazarse en silencio y sentir el peso del cuerpo en y con el otro. Un tiempo manso. Una especie de revancha. La certeza de saber que no somos personas horribles, sólo que a veces algún martes nos pasa por encima. 
Nota de la redacción: tal como me lo había propuesto empecé a probar con la cámara réflex. El tema del diafragma y la velocidad lo tengo casi controlado. Las fotos de la entrada son las que saqué con el móvil porque las otras las tengo en otra cámara y si esperaba a juntar fotos, conexión a Internet y tiempo disponible la entrada la escribía para el 2020. 
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