viernes, 26 de junio de 2015

Mis tres tips

Foto de Extraída de Solo para Mí.

Hoy en la sección Tres Tips de Sólo para mí van 3 recomendaciones de esta servidora!
Espero que sean de utilidad a algunas de las tantas lectoras de la gran Marina. Por mi parte estoy feliz como una perdíz!!!!

Mi Hada Blogger
Cuando Marina me invitó a escribir mis tres tips yo estaba tan contenta como cuando a mis sobrinos los invitan a jugar al básquet de otra categoría. Un poco es eso, yo soy una Blogger hedonista , una ama de casa con wi-fi, una persona con ganas de escribir y mostrar pero que no aplica nada de lo aprendido profesionalmente para el armado de contenidos. Este es mi espacio libre. Y para mí Marina es todo lo contrario con un Blog hermoso, unas fotos super cuidadas pero a su vez con toda su calidez y cierta proximidad que te hace inmediatamente sentir empatía hacia su mundo.
Además, como ya conté alguna vez, Marina fue la primera seguidora de mi Blog y en noviembre del 2011 fue la primer persona en dejarme un comentario en El Castigo de Adán y Eva. Por ese entonces ella tenía en su Blog una sección que se llamaba Soy Blogger que en parte me animó mucho a iniciar mi espacio.  
Desde entonces creo que no hay entrada que me haya perdido de Solo Para Mí, porque me encanta! Hice muchas de sus recetas, jugué con sus juegos de colores como un desafío a mi capacidad decorativa y fotográfica, aprendí que una mesa también se puede poner linda aún con pocas cosas o con algunas impensadas y tejí con ella en el #tejidosoloparami. Me engancha mucho la onda de Marina, a quien no conozco personalmente, pero admiro y aprecio mucho.

Los tres tips

Mi suegra en una época escuchaba un programa de Radio con Teté Custarot que tenía una sección llamada “Los Zapatos en el freezer” y siempre daban ciertos tips (no sé si sigue estando) que ella anotaba en una libreta y me los iba comentando. Así aprendimos a sacar varias manchas y que poner los zapatos que te aprietan en el freezer puede ser una alternativa para estirarlos un poco.
Así que cuando comenzó esta sección de los viernes me entusiasmé enseguida. Obviamente que hay algunas cosas que me gusta saberlas pero que por los usos y costumbres de la casa no puse o no pondría en práctica, pero hay algunas otras que incorporé o que están en lista:




(pongo los links así porque si no la plantilla de Blogger no me los toma bien)

Espero que les sirvan los tres tips y mil gracias Marine por permitirme jugar un día en las grandes ligas! Gracias por tu generosidad y por tener siempre palabras lindas para mi espacio

lunes, 15 de junio de 2015

Estuve en penitencia

(Antes que nada, gracias infinitas por todas las palabras que me dejaron en el post anterior, significaron mucho para mí, el proceso está en marcha)

Ahora, sí, a lo que iba. A principios de este año ordenando muebles, encontré un bolso con una manta abandonada y un montón de lana. Sí, ahí estaba la manta que empecé a hacer para mi hija antes de mudarme, es decir, hace dos años. En el medio me quedé sin uno de los colores, tuve que reemplazarlo y reformular el proyecto. Pero siempre retomaba y surgía otra cosa y ahí quedaba abandonada. Así que cuando me reencontré con el bolso dije hasta que no termine con esto, no compro más lana. Me puse en penitencia.

Hasta ahí tenía unos 10 cuadrados y no sabía bien hasta dónde quería llegar. Pero seguí tejiendo, me llevé la manta de vacaciones, la traje al trabajo para tejer en los almuerzos, fue conmigo a la sala de espera de los médicos y tomó mucho sol por las tardes de los domingos. 

En abril Marina de Solo para mí armó un Club de tejido virtual y yo me "anoté" con la manta. Definí que quería llegar a 24 cuadrados y fui mostrando mis avances como para comprometerme con la finalización del proyecto. Pueden verlo en Instagram con el Hashtag #lamantaeterna

Este fin de semana la manta llegó a su fin!!!! con bordes y todo. Estoy conforme con el resultado aunque si la volviera a hacer no le pondría verde. 

Ya terminada la penitencia me puse a terminar unas pantuflas que tenía para la peque en curso. Estas pantuflas fueron un "permitido" en medio de la penitencia: cuando estaba de vacaciones compré esta lana pura con la idea de hacerme unas pantuflas para mí. Viste que una se lo pasa armando tableros en Pinterest, coleccionando patrones, comprando revistas. Bueno, a mí se me ocurrió empezar con las pantuflas en una cabaña sin Internet, así que tuve que ponerme creativa. 
Las pantuflas salieron bastante bien, solo que cuando estaba haciendo la planta me di cuenta de que eran pocos puntos para mí, así que se transformaron en unas pantuflas para mi hija, que seguramente las use más que yo, ya que adora andar en medias y esto es más o menos lo mismo. En las vacaciones había llegado hasta el tobillo pero como me sobró lana se las hice más tipo botita para que no se tiente tanto a andar en patas. No son la gran cosa pero estoy orgullosa de mi patrón inventado! 


Y ahora empezando a probar con los chalecos de Mamy a la Obra.La idea es hacer el canesú en crochet y el resto a dos agujas.... veremos si llego a terminarlo antes de que nazca la beba destinataria.
 
Y ustedes, ¿andan tejiendo algo? Como digo siempre, el tejido es terapéutico. A mí me encanta sentarme al sol y tejer en silencio. Mi mente vuela, me despeja un montón. 
Besos!!!

lunes, 8 de junio de 2015

Matrimonio por conveniencia

Hace 3 años cambié de trabajo. Y no fue la primera vez. Ni mucho menos. 
En estos años de vida laboral he ido dando algunos saltos, tomando direcciones que me llevaran a otra parte que me sirviera más. 
Mi concepto es claro: trabajo para vivir y no al revés. Elegí una profesión que amo y el objetivo es encontrar un trabajo que me permita vivir lo mejor posible en los términos más mercantilistas que te puedas imaginar, pero que me permita ejercer la profesión, es decir, amalgamar lo profesional y lo personal. 
Esos cambios siembre fueron en función de lo que mi vida requería en ese momento. Al inicio fueron trabajos de pocas horas que sirvieran para ayudar a mis viejos a solventar mi carrera; luego trabajos que me permitieron ganar experiencia, sin preocuparme tanto por el ingreso; ya cerca de los 30 me permití hacer algunas piruetas divertidas (como trabajar en una radio) y ya de cara a formar una familia busqué espacios más estables, con proyección. Pero la ecuación de fondo siempre es la misma.

El último cambio
El último viraje que hice fue procurando trabajar menos horas (son  siete horas y media, todavía quisiera que fueron un poco menos), con un buen ingreso, pasando de un perfil de comunicadora generalista a focalizarme en el ámbito de lo digital. Debo ser sincera y decir que en ese momento nosotros estábamos encarando de lleno el tema de la casa y el tema de los ingresos ranqueaba alto. Paralelamente para esa época mi hija había definido que la siesta era cosas de bebé y complicaba el esquema que tenía en ese momento (maternal por la mañana + teletrabajo por la tarde), lo cual hizo imperioso que yo encontrara la alternativa laboral para poder reducir la carga de laburo que en ese momento era de 9/10 horas. En lo profesional dejaba un puesto en el que había dado mucho de mí durante 6 años y me fui con una despedida que me hizo saber que se me iba a extrañar. 
Fue difícil, muy difícil y soy consciente de que la parte profesional en ese momento era lo que menos me cerraba y aún así decidí arriesgarme pensando que yo le iba a poder dar forma, iba a poder correrme hacia un lugar de crecimiento y desafío. Me mentí a mi misma.

Tres años después 
Lo cierto es que la empresa resultó estable como creía y bastante bien rentada para lo que es el mercado. Pero el área digital que yo tenía que desarrollar nunca encontró lugar en la planificación de la gerencia y yo tampoco lo pude/lo supe impulsar demasiado. Así que las horas de oficina se combinaron en bastante tiempo ocioso (de lecturas varias, entre ellas de blogs) y tareas muy operativas de atención a usuarios. Soy una comunicadora en un universo de informáticos (o cabezas de teclas, como ellos se autodenominan), el componente tache lo que no corresponda de este grupo.
Como se imaginaran toda esta situación ha merecido más de un desvelo, muchas charlas con mis jefes y más de un debate interno. Más de una vez me he planteado volver a cambiar de trabajo y me da mucho vértigo. A veces creo que el trabajo perfecto no existe, al menos para mí que soy por naturaleza bastante inconforme. Hoy sé que no podría emprender nada por mi cuenta porque no me bancaría la incertidumbre, no estoy preparada ni piscológica ni materialmente para dar un salto sin red.
Pero tengo que saber bien qué quiero

Entonces qué hacer
Aprendí muchas cosas en este tiempo
- Aprendí que quejarse todo el tiempo no es bueno para nadie. Si uno se cansa de la perorata constante, imaginen los demás. Y dentro del universo de los demás incluyo a mis compañeros, a mi jefe y también a mi no-marido que se la fumó en pipa muchas veces como un lord. Pero principalmente nadar en el propio mar de mierda de los lamentos te termina corroiendo el ánimo de una manera interminable. Entonces, trato de reemplazar ese quejido constante por dosis de catársis inevitables y concretas. Trato de indetificar los enojos y limitarlos a problemas identificables. No me quiero enojar por todo pero tampoco estoy forrada en teflón.
- Reconocer que no todo es malo: hace poco más de un año me ofrecieron otro trabajo que no tenía las cosas buenas que tiene este (especialmente el horario) y a la hora de escuchar la oferta me aferré a esos beneficios como cuestiones innegociables. Si pude hacerlo en ese momento por qué no puedo hacerlo en la diaria y apreciar las cosas buenas. Si no negociaría esas condiciones porque las considero ganadas, por qué no las disfruto. Mi matrimonio con esta empresa es por conveniencia. Pero yo quiero sumarle un poco de pasión.
- Hace poco desde la vecina orilla, se arrancó el blog Intensional. Y allí me topé con los 4 pasos para alcanzar tu propósito. Y me convencí de la idea de poder escribir de manera sistemática lo que busco y lo que me molesta. Comencé haciendo una lista con las cuestiones que me hacen bien de mi trabajo y las que me hacen mal. Y a continuación sacando flechitas para poder potenciar las primeras y minimizar las segundas. El desafío es poder escribir mi propósito, ver a dónde quiero ir en este camino y que voy a hacer para lograrlo. Hace poco la empresa nos convocó para participar de un proceso de autoconocimiento (es decir, una consultora te ayuda a analzar tu carrera, identificar fortalezas y debilidades acorde a las competencias determinadas por la empresa, y analziar tu proyección) y de ahí salió - entre otras cosas - que no tenía capacidad de proyectarme laboralmente en el largo plazo, lo mío siempre es el contexto inmediato.
Así que en eso estoy, en tratar de escribir para salir adelante, sabiendo qué cosas puedo y quiero cambiar y cuáles no. Me espera un proceso largo y tedioso pero ya estoy viendo frutos, especialmente en mi ánimo y eso me motiva a seguir adelante.
Seguramente en algún momento vuelva por acá con algún avance. Pero soy de procesos largos....

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