martes, 30 de septiembre de 2014

Cosas que pasaron en septiembre


Septiembre vino con muchas cosas. Muchísimas. No se si fue el cambio de año para mí, o la llegada de la primavera pero de repente me puse en acción y cosas lindas se produjeron. Quizás el sencillo hecho de enunciar mis deseos me llevó más directamente a rumbear hacia ellos. Así que me dieron ganas de hacer un repaso con algunas fotos instagrameras y otras tantas del celu. 

1. Llegaron los cuencos de detalles para tu casa. Los había encargado hacía un montón y supe desde el principio por Irene que iba a tener que esperar un tiempo. Pero la espera valió cada uno de sus días porque el resultado era justo lo que esperaba. Como ya conté, la decoración de la casa me cuesta mucho. Soy muy rata y me da fiaca invertir en cosas lindas (y mucho más si encima son solo decoración). Pero tener estos cuencos en casa me ayudó a esforzarme en armar una mesa acorde para que se luzcan y me gustó. Ahora voy por más...
La foto es de Irene de Detalles para tu Casa. 


2. Por Vero me enteré que en uno de los cafés más lindos de Rosario estaban dando unos talleres. Justo cuando encuentro el lugar en Facebook me di cuenta de que arrancaba uno de origami. El horario me daba, marido aprobó para hacerse cargo de la criatura, así que allá fui. Si bien las figuras que hicimos en las dos clases no me convencieron del todo, la experiencia me gustó y ahora ya quiero probar para avanzar con otros ejemplos de los que hay acá (el link me lo pasó mi esposo, pueden creerlo???) 






3. El sábado pasado las copadas copadísimas Ceci y Meena de Compañía Botánica llegaron a Rosario. Yo participé del curso de la mañana de Kokedamas. La experiencia fue genial. Me acuerdo que cuando empezaron con los cursos dijeron que eran obsesivas por los detalles. Bueno, el sábado lo comprobé y me sentí mimada con toda la preparación y el exquisito gusto con el que prepararon todo para recibirnos. Además de aprender mucho, nos divertimos un montón. Y tengo una hermosa Koke en casa. 

Este es el auténtico cofre de la felicidad

Trabajos terminados

4. Seguimos con el crochet pero le dijimos adiós a las lanas.... Me tenté a tejer con hilo. La idea es hacer una guirnalda para la cama de la peque, pero en medio enganché a tejer "algo redondito", que quizás de grande sea agarradera.... 


5. Obvio que septiembre es el mes para salir al jardín a full, si bien anduvimos por ahí todo el año. En la huerta voy viendo qué queda de la temporada otoño/invierno y viendo qué se siembra para este año. Agregué frutillas y fui feliz con cosechas excelentes de acelgas que no paran de crecer. La familia de las suculentas sumó nuevos integrantes que vinieron del #Club del gajito (ya les contaré) y también como regalos de cumple. Siguen invadiendo los marcos de todas las ventanas ante la mirada preocupada de marido que piensa que no voy a parar nunca. También sembré algunas flores (me regalaron semillas para mi cumple) como margaritas, dalias, lupines.... veremos si sale algo. 
Ahora hasta tenemos suculentas en corcho en la puerta de la heladera #maridoquiereeldivorcio




6. Tuvimos un casamiento, oportunidad para vestirse, producirse, para que las amigas te presten ropa y se preocupen por verte bien. Ocasión para salir solos los dos y volver a comprobar que nos divertimos mucho juntos. También en septiembre cocinamos juntos y comimos rico porque sí, por las ganas mismas de pasarla bien. 

Los casamientos de hoy en día hasta piensan en el día después
7. Pude permitirme algunos momentos de #desobedienciadebida: ir a la plaza un día de semana, almorzar un domingo con mi hija en Mc Donalds (ok, algún día tenía que ir), relajarme aunque haya visitas, ir a almorzar rico a un lugar lindo en el corte de la oficina (al fin y al cabo me merezco una vida mejor que comer del tupper en el escritorio...) 

Septiembre es un mes sin dudas adorable y me pone bien sentir que lo pude disfrutar, que toda esta energía que trae la primavera no pasó en vano. 

Cómo anduvieron uds? 


viernes, 26 de septiembre de 2014

Feedly. La mejor herramienta que encontré para seguir Blogs


Hacía ya dos años que venía acopiando, clasificando y señalando entradas y, si bien pude exportar los archivos para seguir siguiendo blogs en Bloglovin, nada fue igual desde entonces.
Probé varias alternativas para mantenerme al tanto de las novedades de mis blogs favoritos (que son muchos) pero ninguna me terminaba de convencer: Bloglovin no te muestra en el mail las notas completas, tenés que ir de blog en blog, demora mucho y no me sirve para leer desde el móvil. Bloglines me resultó muy poco amigable y lo dejé enseguida. Después está Blogger, pero dos por tres se empaca y me dice que no sigo a ningún blog (habrase visto, diría mi abuela….)
Pero siempre hay una aplicación que te salva la vida. Mis 3 íconos verdes que me hacen la vida más fácil son Spotify, Evernote y ahora agregamos FEEDLY.


Funciona así: entrás en www.feedly.com, creas tu cuenta y luego podés ir agregando las páginas que seguís y te va actualizando a medida que se actualizan tus blogs favoritos. Lo que aporta que no encontré en otros es que además de poder clasificar los blogs por tema, te permite agregar etiquetas a las entradas. Así podés tener en carpetas  categorizadas las aquellas entradas que querés guardar, por ejemplo las recetas, en mi caso.
A medida que vas agregando nuevos blogs (o “feeds”) podés ir clasificándolos por categorías para poder ordenar la lectura.
El entorno es super amigable: te muestra primero un resumen y luego accedes desde ahí mismo a la entrada completa (en la mayoría de los casos, depende de la configuración del blog). Si preferís al final tenés el acceso para ver el sitio (por ejemplo para comentar).

Si además querés pagar, se integra con otras herramientas, como por ejemplo Evernote o Dropbox. Yo uso la versión gratuita y además me bajé las app para Android y para el IPAD y hasta ahora no necesito más que eso.
Incluye además la posibilidad de compartir tus lecturas a Facebook o Twitter directamente desde la misma herramienta como también para mandarlo por mail.
Y también tiene sugerencias de blogs que Feedly entiende que te pueden gustar en función de lo que estás leyendo y sitios ordenados por categoría por si todavía no encontraste qué leer en el Internet. Si bien yo lo uso para los Blogs, se puede agregar contenido web de cualquier tipo.

¿Lo conocían? ¿Qué les parece?             



martes, 9 de septiembre de 2014

Bienvenidos mis 38

El 38 es un número que siempre me gustó y al que encontré en varios tramos de la vida: es uno de mis 6 números en el Quini (posta), calzo 38, uso pantalón talle 38, mi primer número de teléfono terminaba en 38 y el domicilio de mi actual casa también. Es decir: 38, no me podés fallar.
Hace un tiempo atrás Maira Gall publicó en su blog una lista de 29 cosas para hacer antes de cumplir los 29. 
Yo empecé entonces a hacer mi lista, sumando diez propósitos, pero no los pude terminar por más que los hice bien sencillos. Así que más bien vamos a un resumen de lo que espero de mis 38:

  • Aprender -seguir aprendiendo- de una buena vez a disfrutar de lo que tengo, de lo que pasa aquí y ahora que está re bueno y de la familia que tengo. Vivir, amar y aprender, como decía aquel libro tan adol de Buscaglia.

  • Hacer -seguir haciendo- de lo que ya sé algo (crochet, huerta, cocina) y probar nuevas cosas a las que le tengo ganas desde hace mucho (macetas de cemento, amigurrumis, origami)

  • Cuidar este cuerpo que me trajo hasta acá, mantenerlo en su peso, alimentarlo e hidratarlo mejor y ejercitarlo aunque sea dos veces por semana.

  • Orientar mi vida laboral hacia un ámbito que me permita desarrollarme mejor, o al menos disfrutar lo que hago. Intentarlo una y otra vez.

  • Leer: porque lo disfruto mucho, porque afloja mis tensiones mentales y porque a veces me olvido de hacerlo. Y escribir: porque este espacio me encanta. Y sobre todo porque escribiendo y mostrando me encuentro con gente y leyendo y viendo entablamos relaciones en base a lo que tenemos en común. Es decir, somos parte de una comunidad de la que me encanta participar.

  • Fotografiar. Capturar en instantáneas estos años, estos días. Sus movimientos, sus pequeñas cosas que van haciendo las grandes nostalgias que descongelarán algún futuro, como dice Benedetti.

  • Poder para de vez en cuando la motoneta y disfrutar de todo lo que he logrado, de las personas que tanto quiero y procurar sentirme en paz con mi bienestar.


Gracias por los comentarios en la entrada de ayer. Me hace muy feliz esta compañía.



lunes, 8 de septiembre de 2014

37 (¿es fiebre?)


Último día en el que puedo decir “tengo 37”. Van quedando tantos días por detrás como los que calculo que puedo tener por delante [ya sé que nadie tiene la vida comprada, pero dejenmé calcular….]. Y eso de pensar que ya estoy doblando la curva me pesa tanto…
Ayer me puse a pensar qué trajeron los 37
  • Por empezar uno de los cumpleaños más lúgubres de mi vida: recién mudada, sin festejo, sin Internet ni Smartphone, así que ni siquiera me llegaron los saludos virtuales. No soy de grandes festejos pero conservo en parte ese sentir infantil y me gusta que el día de mi cumple tenga algo en especial. El año pasado no pudo ser y no me gustó nada. Aunque en ese momento me hice la canchera, tengo que reconocerlo: me gusta sentirme festejada.
  • Y así, prácticamente a la par que mis 37, inauguré mi casa y una nueva vida. Porque mudarse no fue solo cambiar de domicilio postal sino cambiar rutinas, formas, relaciones. Intenso, súper intenso y totalmente disfrutable. Hoy por hoy siento mucho más marcado el corte con lo que empieza al llegar a casa: la vida de entrecasa es algo totalmente diferente, palpable y los fines de semana son como migrar de planeta.
  • Tuve que dar una serie de charlas por un curso del ámbito laboral y descubrí que me gusta enseñar.  Me gusta tener una parcela pequeña y segura de saber y poder compartirla desde ese lugar.
  • Armé mi huerta y así supe que está recontrabueno sentir a esta edad esa sed por experimentar, por aprender haciendo, por descubrir con los ojos y el tacto. Lo que me maravilla en mi hija pequeña me pasó a mí y me encantó.
  • Pasé por la peor crisis de pareja de nuestra historia y la pasé muy pero muy mal. Descubrí entre mis pocas certezas que definitivamente mi vida es ahí con ellos y que sin eso todo lo demás pierde sentido. Y fue tan patente, tan en piel y sangre que me impresionó. Y allí dejo sus marcas y cicatrices para recordarme cada día dónde reside lo que más importa.
  • Empecé una terapia floral y me inyectaron hierro en la sangre. Al mismo tiempo puse voluntad para vencer a la apatía y tener ganas para las ganas. Ponerme en acción. Desactivar mis frenos de mano.
  • Descubrí que hacer con las manos me da mucha satisfacción: sea tejer, sembrar, cocinar o pintar es ahí donde encuentro un espacio para sentirme a gusto conmigo misma. Y ese hacer viene y va de la mano con este espacio, con inspirarme, con compartir, con intercambiar y encontrar personas que acompañan y comparten este hacer.   
  • A mis 37 apunté mis cañones a mejorar mi desarrollo laboral, y [todavía] no lo logré. Sé que tengo un trabajo que en lo tangible me habilita un montón de cosas como un horario que medianamente me sirve y un ingreso que me permite abordar económicamente la vida que llevo. Pero me falta encontrar un espacio donde pueda apasionarme por lo que hago. Y esa búsqueda persiste, tiene que persistir. No quiero desesperarme, pero tampoco conformarme.
  • También a mis 37 tuve un atraso más que significativo y lo que luego terminó siendo solo un desarreglo hormonal, me sirvió para darme cuenta que el deseo de ser madre de nuevo era ampliamente superado por las escasas posibilidades físicas y temporales que tengo de criar otro hijo. Hasta no llegar a esa situación no me di cuenta cabal de que en verdad solo digo que quiero tener otro hijo porque sé que no voy a tenerlo. Pero cuando realmente se me llenó el culo de preguntas esperando el resultado de un test de embarazo, supe que el miedo era enorme y que no estoy preparada para agrandar la familia.
Sé que este repaso es tan personal que ni siquiera debería publicarlo, pero quiero que quede en algún lado, y este es mi espacio más autobiográfico, así que me permito estas confidencias. Años atrás yo escribía una carta para mí misma, para abrir 5 años después. Con las mudanzas, la cantidad de papeles amontonados y mi desorden sistemático, hoy por hoy no sé dónde quedaron esas notas.
En estos 37 varias cosas me atravesaron el cuerpo y el alma para despabilarme, abrirme los ojos, sacudirme, intentar hacerme reaccionar. Vienen mañana mis 38 para darme una renovada oportunidad de ajustar mi andar por este camino.
Gracias por dejarme compartir


jueves, 4 de septiembre de 2014

#HastaSiempreCerati

En pocos minutos vi tantas frases, tantos fragmentos de canciones, fotos, tapas de discos. Varias generaciones penando, sobre toda la nuestra. 
Todavía y pese a todo creemos en los milagros y en algún lugar abrigamos la esperanza de volverlo a ver en un escenario. Hoy sabemos con certeza que nos quedan sus canciones, su enorme talento y las marcas que su música dejaron en nuestros recuerdos: para mí será nuestro primer recital juntos, ese River lleno en noviembre del 2007 al que dudamos tanto en ir y que disfrutamos tanto. Aparecieron caras de amigos, momentos en casa (porque a él le gusta muchísimo) y me vino un peso profundo en el pecho, unas ganas grandes de llorar y contenidas por toda la impotencia de oficina. 
Ahí fui entonces a  Spotify, a buscar el remanso de su música, que se quedará por siempre con nosotros y seguramente será la banda de sonido de muchos más días de vida.  En ese sonido siempre será hoy. Con esas letras pondremos palabras a nuestros sentires y corearemos algún momento.

Ojalá todos tuviéramos tal talento para pasar por el mundo y dejarlo más lindo que cuando lo encontramos. Será hasta siempre, ya sos parte de todos.

martes, 2 de septiembre de 2014

León



www.elcastigodeadanyeva.blogspot.com

Era fines de noviembre del 2008 y estábamos en la oficina que luego siempre sería la de “calle Moreno”. Ella vino un día y me dijo que me notaba más pechugona. Fue así como se enteró anticipadamente de que Amparo estaba en camino.
La oficina tenía dos compartimientos de durlok que daban al oeste. Yo estaba a cargo de la comunicación institucional en el que daba para el norte, y ella en el sur se ocupaba de los temas contables. Compartió el día a día de mi embarazo, sintiendo patadas y hablándole a quien entonces llamábamos Rodolfo, y solo en febrero supimos que era Amparo.
Por aquellos años mechábamos trabajo con confidencias, recomendaciones de música y médicos, almuerzos en el tupper y de a poco nos hicimos amigas. Cuando volví de mi licencia ella tenía una foto de mi hija bostezando como fondo de pantalla.
Esa persona increíble que el trabajo me dio la dicha de conocer de a poco fue armando un plan con el que dejó atrás una carrera que nunca terminó de elegir y cambió de país. Se fue a España durante dos años y luego al sur de Francia. El año pasado vino de visitas y volvimos a las charlas, a recordar lo lindo que es tener su compañía.
Regresó a Europa para darle una oportunidad al amor: un amor joven, guapo y francés a quien había conocido en Machu Pichu, cuando todavía estábamos en la oficina de calle Moreno. Una historia de película. Una apuesta fuerte.
Unos meses después, yo estaba en la oficina en la que trabajo ahora, con compañías que muchas veces me hacen añorar aquellas otras, y las líneas de Whatsapp se me amontonaban más rápido que lo que me daba la lectura y la emoción. Allí supe que de su embarazo casi al mismo tiempo que ella.
Durante todos estos meses de mi invierno rosarino y su verano en el norte de Francia, compartí a la distancia su embarazo, teclado mediante. A mi modo quise agradecerle con 5 años de delay toda aquella compañía, ese día a día. Las tecnologías te hacen sentir tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.
El sábado a la mañana lloré de emoción sentada en la cama al ver las fotos de León recién nacido, tan parecido a ella, tan guapo. Al mismo tiempo me atravesó la impotencia que sentí por no poder alzarlo, olerlo, sentirlo. Pero más todavía por no poder abrazarla a ella y decirle que se merece nada más que lo mejor.
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