martes, 18 de enero de 2022

Los amigos

Extraño a los amigos, así en genérico, sin ser inclusiva, pero incluyendo a todos y a todas. Todos juntos, por separado, en pequeños grupos. Incluso en un mano a mano.  

Extraño la charla sin apuro, las sobremesas exageradamente largas, los reencuentros, los tópicos que muchas veces se repiten con amistades de años y saber del día a día de la gente que quiero, aunque ahora cada reencuentro merece dos años de actualización.

El encuentro con el otro con el que se elige compartir ciertos tramos de la vida te da perspectiva, te ayuda a mirarte de lejos. Te confronta y te permite ser para otros. 

Es un poco el fucking bicho este del orto, otro poco la edad, otro tanto vivir lejos, pero estos días me encuentran extrañando esos lugares donde hay contención, abrazos, recuerdos compartidos, y un dar sin esperar demasiado a cambio


martes, 21 de diciembre de 2021

Lecturas 2021




Fue un año de bastante lectura, pese a la maestría y pese a todo. También de muchos libros abandonados al 30%.... Volví a algunos autores conocidos (Baricco, Elena Ferrante) y descubrí nuevos. 

de Todo lo que leí, Los llanos, Los ingratos y Poeta Chileno, son mis favoritos. 

Va debajo mi listadito de este año, en orden de lectura:  


1. Mujeres que compran flores, Vanesa Montfort: pochoclero, llevadero... de minitah diría si no fuera políticamente incorrecto para nuestra época! te darán instantáneas ganas de juntarte con tus amigas. 


2. Poeta Chileno, de Alejandro Zambra: Me gustó muchísimo. Al principio parece un libro sencillo, casi una novela de adolescentes, pero a las pocas páginas ya se ve que va por más. Creo que básicamente hay dos líneas principales, el vínculo de un hombre con un niño en sus roles de padrastro e hijastro, inventando formas de ser para ese vínculo. Y la relación de un país con la poesía, los mitos, los estereotipos, los mandatos. Muy llevadero, por momentos gracioso. Me encantó.



3. Ampliación del campo de batalla, de Michel Houllebecq. Un libro casi clásico. Una novela que es casi un ensayo sobre una generación, sobre el cansancio con el trabajo, las relaciones. Me gustó pero no me la voló


4. La hermana Menor - Un retrato de Silvina Ocampo - Mariana Enríquez: Es lindo adentrarse por momento en esa época de las Ocampo, Borges, Bioy, chusmear otras vidas. Una biografía novelada, muy bien narrada. 


5. Los llanos - Federico Falcó: otro de mis favoritos del 2021. tras una ruptura amorosa un hombre se retira a una casa en el campo donde sigue el paso de tiempo está marcado por su huerta, hilando con los recuerdos y las explicaciones que trata de encontrar a la ruptura. «En la ciudad se pierde la noción de las horas del día, del paso del tiempo. En el campo es imposible».  De los libros que no querés que terminen.... 


6. La vida mentirosa de los adultos - Elena Ferrante. Este año no tenía ya más episodios de la serie dos amigas, así que fui por otros lados de Ferrante. Me gustó mucho este libro y sigo admirando la capacidad de la autora para narrar los vínculos familiares. 

El matrimonio de los peces rojos

7. El matrimonio de los peces Rojos - Guadalupe Nettel: 5 cuentos que cruzan historias de animales domésticos con las de sus protagonistas. 5 cuentos tremendos. Cuentos que leí justo en estos meses de inaugurar la presencia de perro y gata en casa. Me encantaron. Lo super recomiendo

Cartagena

8. Cartagena - Claudia Amengual: muy linda novela. Historias entre hombres. Cruzando un pasado y un presente. Dos puntos de inflexión en la vida de Rossi, su protagonista. Me dejó pensando de cómo se puede construir toda una vida adulta en base a la amargura (la de Rossi, la de sus hijos), que contrasta con el humor negro de su padre. Muy linda novela. 

Duelo

9. Duelo - Eduardo Halfon: es lo primero que leo de Halfon, y seguramente no será lo último. Tomo prestadas estas palabras de un comentario de Goodreads porque no podría explicar mejor de qué va: "A través de esa historia, el autor nos habla de la guerra, del horror nazi, del exilio, de religión y a lo que esta obliga, nos habla de la infancia y de sus mundos imaginarios, de raíces, de identidad, de lo singular de las relaciones familiares y de cómo estas determinan nuestra visión del mundo, de rencores, mentiras y secretos, de contrastes culturales, de costumbres ancestrales abocadas irremediablemente a la extinción. Nos habla también de la muerte, de la vejez, de la soledad, de la pérdida y la culpa que esta provoca en los demás. Nos habla de tantas cosas en poco más de 100 paginas que no puedo por menos de elogiar su concisión".

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes

10. El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes - Tatiana Tibuleac: crudo, duro, implacable. Tiene algunos fragmentos que te cortan como tajos. Raro por momentos, emotivo en otros. Siempre bien narrado. Me gustó mucho. Madre e hijo, dos personas rotas, al borde. 


11. El sueño de la Crisálida - Vanesa Montfort: como la anterior, está también me resultó pochoclera, pero no tanto. Algunos fragmentos relacionados a la vida laboral, la vida adulta me dejaron pensando. Si bien tienen algunas cosas bastante trilladas, es llevadera. 


12. Cometierra - Dolores Reyes. Dice Goodreads Cuando era chica, Cometierra tragó tierra y supo en una visión que su papá había matado a golpes a su mamá. Esa fue solo la primera de las visiones. Nacer con un don implica una responsabilidad hacia los otros y a Cometierra le tocó uno que hace su vida doblemente difícil, porque vive en un barrio en donde la violencia, el desamparo y la injusticia brotan en cada rincón y porque allí las principales víctimas son las mujeres. En la persecución de la verdad, en el descubrimiento del amor, en el cuidado entre hermanos, Cometierra buscará su propio camino. Dolores Reyes ha escrito una primera novela terrible y luminosa, lírica, dulce y brutal, narrada con una voz que nos conmueve desde la primera página. Me encantó.


13. Seda, de Alessandro Baricco: volví a leer seda, para comprobar qué bello libro es, que sutil pero tan intenso a la vez.


14. El viento que arrasa, de Selva Almada. Me encanta cómo escribe Selva Almada, cómo te introduce en la atmósfera de sus historias. Lees y sentís esos calores, sopla polvo, hay olores. Hay personajes que te quedan ahí grabados, hasta los perros flacos me vienen a la memoria. 


15. La sombra del viento - Carlos Ruiz Zafón: Dice la reseña: Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: el Cementerio de los Libros Olvidados. Allí encuentra La Sombra del Viento, un libro maldito que cambiará el rumbo de su vida y le arrastrará a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. Ambientada en la enigmática Barcelona de principios del siglo XX, este misterio literario mezcla técnicas de relato de intriga, de novela histórica y de comedia de costumbres, pero es, sobre todo, una tragedia histórica de amor cuyo eco se proyecta a través del tiempo. Con gran fuerza narrativa, el autor entrelaza tramas y enigmas a modo de muñecas rusas en un inolvidable relato sobre los secretos del corazón y el embrujo de los libros, manteniendo la intriga hasta la última página. Digo yo: me encantó! lo super recomiendo


16. Los ingratos: queda en el top ten de los mejores libros que leí en mi vida. Novelaza con personajes adorables. David, personaje principal y su familia errante, sus amigos, sus miedos, sus hermanas. Pero sobre todo, Emérita, una mujer sorda que será su niñera, su guía mientras intenta sanar su propia herida. Una novela centrada en las relaciones, en los recuerdos de infancia, en una España que florece mientras un niño crece. Imperdible, la super recomiendo. 

“Yo había estado en otros pueblos de los que me había ido sin parecer un lloricas. Así había sido varias veces: mi madre tenía una nueva plaza, hacíamos el equipaje y nos íbamos, sin más. Viajaba contento y a salvo porque «mi patria», como decía mi padre, cabía «en un utilitario pequeño». No solo es que con cada nuevo destino nos acercáramos más al puñetero Madrid, o sea, a mi padre. Sino que, de algún modo, también sentía que todas las cosas imprescindibles para mi vida estaban en ese coche: mi madre, mis hermanas, mis cosas, mis tebeos.

Pero llega una edad en la que te das cuenta de que hay un tam-tam apache que te llama, una edad en la que amplías esa patria que decía papá. O, directamente, la cambias.

Y entonces sales y compruebas que las cosas imprescindibles no tienen necesariamente tu sangre, ni tu apellido, ni tu mismo techo, ni el mismo destino que tu madre. Lo de fuera empieza a ganarle terreno a lo de dentro. Tu casa es un espacio borroso como un día de niebla que va desde los caminos hasta las riberas. Tu familia son también los amigos, un tendero cojo, los gatos del vecino. Y las lecciones no son cosa de una maestra, sino de una sorda o de una niña que te cobra un duro por enseñarte el culo.”

17. El pantano de las Mariposas, Federico Axat: Mi primera novela de Axat, me gustó mucho. Hay una historia de verano, de 3 niños, Miranda, Sam y Billy, pero bien tejida con tramas familiares, policiales y un poco sobrenaturales. Super llevadera y entretenida. Es famoso por su final inesperado, pero se disfruta más la trama que el desenlace. 

18. Tengo Miedo Torero - Pedro Lemebel: me gustó mucho. No conocía casi nada de Lemebel y me encantó llegar a él a través de este libro. Un personaje entrañable ("la loca de enfrente") que nos pasea con una prosa densa, recargada pero absolutamente deliciosa por un Chile de mediados de los 80, por la resistencia política y la subsistencia de gays y travestis en un Santiago humeante. 


19. La hija única - Guadalupe Netel : lo había visto muy recomendado pero no me gustó tanto. Tiene un personaje con una historia super potente, Alina, y las otras dos me sonaron a relleno. Conclusión: se me hizo llevadero, pero me parece prescindible. 


20. Los suicidas del fin del mundo - Leila Guerrero: no suelo leer crónicas pero está me gustó mucho. Está excelentemente bien narrada. Si bien la historia es sórdida y desoladora, se te hace muy llevadera. 

¿Cuál fue su mejor libro del 2021???

Para ver los años anteriores:

20202019,  20182017201620152014 

martes, 7 de septiembre de 2021

Volver a viajar. Escapada a San Javier, Traslasierra

 


Volvimos a viajar, después de mucho tiempo sin salir demasiado, ni a la esquina. Me di cuenta de que perdí hasta la gimnasia de hacer las valijas (me olvidé muchas cosas, llevé bufanda y gorro a donde necesitaba ir con Bikini.... en fin).

Armamos un viaje corto, a San Javier, Traslasierra. Más al sur que Nono, casi llegando a San Luis. En esa zona de traslasierra hay varios pueblitos pegados, entre los que te vas moviendo todo el tiempo.


Paramos en las cabañas de El Observador del Tiempo, muy lindas pero un poco alejadas. No obstante disfrutamos mucho los desayunos en el exterior y para lo que estuvimos, nos resultó muy cómoda y tranquila. 




La idea nuestra era poder tirarnos cerca de un arroyito con las reposeras, leer, tomar mates con bizcochitos y a lo sumo hacer algún senderito de intensidad baja. Esa es mi idea de ir a Córdoba. Por suerte el tiempo nos acompañó un montón y pudimos hacerlo.

El primer día nos quedamos ahí en el pueblito, donde el arroyo apenas se destaca entre los complejos de cabañas y cuenta con poco espacio. Al ser día de semana y temporada baja pudimos ubicarnos bien, pero creo que encontramos el único lugar más o menos disponible.

Al día siguiente fuimos para el lado de Nono, a un lugar que se llama Paso de las Tropas. Paisaje bien serrano de río y piedras y un camping cerca donde comprar algo para almorzar (gloriosa tortilla de papas + sandwich de milanga de Ana). 



Otro día fuimos a Boca de Río, cerca de Las Tapias. También era un camping, pero en lugar de río nos encontramos con un espejo de agua mansa producto del dique La Viña que está cerquita. El lugar era muy lindo pero no recomendado para un domingo. Al poco rato que llegamos la paz familiar se tornó en una guerra de DJ en tono raggeton. Con Amparito aprovechamos para dar una vuelta en botes a pedal por el lago. 




Y el tercer día creo que encontramos el mejor lugar, en Yacanto. Es el mismo arroyito de San Javier, solo que en esa zona se torna más amplio y sin tanta urbanización cerca. Es el tercer tramo del Sendero Los Algarrobos. 



Compras y gastronomía

Si bien los pueblitos son chicos, tanto en San Javier como en Yacanto y la Población hay unos lugares muy lindos para salir a cenar. Nosotros solo llegamos a conocer Peperina pero nos habían recomendado también Bonzo, Croa la Rana y Cuatrovientos. Parecen como barcitos de Palermo pero en medio de las sierras. Muchos de ellos tienen lindos espacios al aire libre para disfrutar del almuerzo.

También me encontré con lindos locales de artesanías. Puntualmente fui a Los olivos, frente a la plaza de San Javier y le dejé a la buena y amable señora medio aguinaldo. Divinas las cosas, podría haber comprado todo el local.



En síntesis, pasamos lindos días para una escapada, para para un poco y desconectar, para volver a pensar en viajes mapas y valijas aunque sea con barbijo. Creo que son lugares que valen la pena para eso, para 3 o 4 noches en una linda cabaña. 

Me llamó la atención la amabilidad de la gente y la calidez en el trato y la atención. Tanto los dueños de la cabaña como los mozos y hasta la gente del supermercado, todos absolutamente encantadores. 


martes, 6 de julio de 2021

El gran Reset

 Un día como hoy, hace 12 años presioné el gran RESET de mi vida, sin dudas el más intenso y profundamente elegido. Con esa primera mirada cambié la forma de ver todo, incluso a mí misma, a nosotros mismos. Cambiaron los proyectos, algunos deseos. Se reordenaron, sin dudas, todas las prioridades.

Cada 6 de julio me invade una necesidad de pensar en mi “yo-mamá” y en cómo te acompañamos hasta acá y desde acá tu paso por la vida. Llegamos a otro cumpleaños en un mundo raro y difícil, y eso me lleva a comprobar una vez más tu capacidad de adaptarte, de quejarte y protestar, claro que sí, como todos, pero de cualquier manera acomodándote siempre a lo que tenés por delante. Siempre fuiste una genia para eso.

Odio esa frase que dice hijos chicos problemas chicos, hijos grandes problemas grandes porque nunca quise ver la maternidad/paternindad como un problema sino como un enorme privilegio de ser familia cada día. Donde no siempre las cosas son de película y la mayor parte de los días nos enfrentamos a cuestiones mucho más ordinarias cómo qué merendar o cuántas horas son las debidas para mirar TikTok.

Y ese día a día quisiera que no me pase por encima, que tengamos la capacidad de ver desde la mirada del hacer cada día este lugar de infancia, ese nido donde crecés y te preparás para todo lo que queda por andar. Y en eso estamos, aprendiendo juntos los 3, y también curtiéndonos mutuamente, en estos meses donde mostramos todas las cartas. Y me encanta esta intimidad.

Ojalá este marco que te armamos para estos 12 años y para los que queden sean un buen refugio en tu memoria al que acudir, una buena plataforma desde la que despegar y un buen lugar al que volver

martes, 4 de mayo de 2021

Escribir sobre las ganas de escribir

Escribo en mi mente, mientras manejo, mientras me baño, mientras cocino.

Escribo en el aire con esa poca capacidad de agarrar, de bajar, de plasmar.

Escribo ahora sobre mis ganas de escribir, de parar, de hacer foco, de dejar de dejar para más adelante.

Escribir para mí, para mirarme en este aquí y ahora, para venir a buscarme más tarde. Escribir sin que me vean, sin importarme que me lean. Sin pensar que me leen, porque ahí sería diferente. La opinión del otro se llevaría puesta por completa mi sola intensión de escribir. ¿es posible escribir pensando que nadie te lee? ¿o en el fondo siempre supimos que alguien lo va a a ver? que esa llave del diario no está tan escondida. Y no es casual.

Siempre me gustó escribir: toneladas de carta a gente conocida y a amigos que solo existieron ahí, en el intercambio de sobres.  Escribí diarios con y sin candados. Redacté millones de mails de mucho scroll para amigos y amores. Escribí mucho en este blog, publicado y oculto. Escribo ahora comentarios en lo que otros arman en las redes, aún sin estar segura de que verdaderamente les importe. Aún sin saber si alguien lo lee. 

Escribo para pensarme y revisarme, pero también para generar un vínculo. Para que la mirada del otre me ayude a iluminar los puntos no vistos, las coincidencias y los desencuentros. 

Quiero atender este impulso vital de volver a poner ideas, momentos y sentimientos en palabras más o menos ordenadas.


lunes, 1 de febrero de 2021

Mis batallas de maternidad de hoy

 


 

Si hay una frase que odio de la maternidad es esa que dice "Hijos chicos, problemas chicos. Hijos grandes, problemas grandes". Los problemas de la mapaternidad son tan grandes o tan chicos como nos impacten en cualquier momento. O cómo de armados o desarmados para enfrentarlos nos encuentren.

Este tiempo pandémico nos confrontó y nos puso patas para arriba el modelo de maternidad que habíamos creado, cualquier fuera. De repente los chicos perdieron la independencia que habían ganado. Porque creo que es eso, a medida que van creciendo vas soltando de a poco: ayer los dejaste en el maternal, hoy pueden salir solos a la vereda, y mañana quedarse a dormir en lo de un amigo. De repente, de reversa mami, todo vuelve casi al puerperio y de repente nos encontramos de nuevo conviviendo todo el tiempo con nuestros hijos, y ellos con nosotros (en muchos casos justo en el mismo momento donde ellos es lo que menos querían).

Todavía extraño esos momentos en los que podía llevarla a Amparo conmigo a todas partes, porque hoy por hoy ni a la verdulería podemos entrar juntas porque claro, es solo uno por familia. También extraña ella cosas como el coro, el recreo, los viajes con los amigos de la escuela, las salidas. Y sabe que hay cosas que no va a recuperar, que se fueron como el 2020. Pero se adaptó y por suerte ya lleva dos meses de colonia, de encuentro con amigos en la pile del barrio, de volver a salir sola en la bici, con la cara brillante de protector solar.

Él lado B de este momento, o uno de los lados b es el tema de las pantallas. Siempre fui un poco talibán con ese tema, tratando de tener el control, el límite de horas, el equilibrio entre lo conectado y lo que no. Pero se me fue de las manos. Por muchas cuestiones. Un poco es la edad, no puedo pretender que a los 11 las barbies le parezcan el atractivo con el que pasaba horas a los 5 o 6. Otro poco es esta pandemia del orto en la que tuvimos meses que todo (salvo el contacto entre nosotros 3) fue mediante pantalla. Las clases, los juegos con amigos, las compras, las charlas con las abuelas. Y el ocio también.

Y de repente las vacaciones implicaron mil horas de conexión a cualquier cosa: TikTok, Roblox, Disney Channel, Netflix y yo que sé cuántas cosas más. Porque de verdad, me avergüenza decirlo, no sé. Solo sé que perdí el control. Puedo aplicar control parental en el celular que ella usa, pero es dejar un dispositivo para agarrar otro. Es discutir al menos una vez al día por ese tema. Y a veces la angustia y la sensación de fracaso me pueden.

No sé si estos son los problemas grandes. O si me dejé arrastrar por una marea de pibes conectados todo el tiempo. Aun cuando están juntos charlan al tiempo que miran sus aparatitos o inclusos se whatsapean con el de al lado. Siento que no tengo que caer en la aceptación, que tengo que tratar de retomar ese control, quizás ser un poco más flexible pero no dejarlo librado al azar. Pero no estoy segura de tener las armas para hacerlo.

martes, 5 de enero de 2021

Arrancando


La primera vez que escribí la fecha en este nuevo año, puse 2022. O me quiero saltar un año entero, o no sé ni en qué día vivo.... Lo cierto es que, con la simbología del libro en blanco, me pongo a imaginar que cosas pueden pasar en este 2021. Lindo número. También era lindo el 2020... 

* Quiero que hablemos más de vacuna, de recuperación, de sanos y no tanto de contagiados, enfermos, aislados. Estoy dispuesta a cuidarme y a cuidar, pero decime que, aunque sea de a pocos y de a poco, vamos a poder juntarnos. 

* En nuestro caso, el tele trabajo y la tele escuela no fueron traumáticos. Tanto Fede como yo hemos podido trabajar bien y esperamos no tener que volver al 100 al trabajo en oficina. Para el caso de Amparo, si bien tuvimos la suerte de contar con una escuela que se adaptó de 10, me parece que estaría bueno que pueda volver en parte al aula, al encuentro con sus docentes, a la dinámica escolar. 

* En lo laboral, me espera un año, creo, de nuevos desafíos. Estoy contenta, ilusionada. Hoy lo veo como un año de una gran oportunidad. Mi 2020 laboral fue muy bueno, hice cosas lindas con gente muy copada que me acompañaron enormemente en este pandetime. Me siento confiada y valorada. Si bien algunos días mi tolerancia se puso a prueba, creo que nos pasó a todos. El cansancio nos dejó al borde de todo. Y los colapsos estuvieron ahí nomás todo el tiempo. 

* En lo familiar nos quiero así, nosotros 3 convivimos muy bien. Reaprendiendo con Amparo que cada vez es menos niña. Aprendiendo como es estar los tres 7 por 24. Conociendo nuestros trabajos de cerca y nuestras relaciones en modo ampliado. Extrañé mucho a la familia ampliada, me dolió enormemente la fragilidad de mis viejitos hermosos. Pero ahí estuvimos, siendo los mismos cuando pudimos volver a vernos. Y eso siempre es llegar a casa, sacarse los zapatos y sentir de nuevo que llegaste al mismo lugar de donde partiste. 

* En el 2020 terminamos la casa, tal como estaba en el plano que hace 10 años vimos por primera vez. Terminar la casa es tan fuerte en lo simbólico como en lo práctico. Por un lado, es poder llegar a la meta que nos habíamos fijado y por otro es contar con un espacio todavía más cómodo, ahora que estar en casa se volvió la normalidad. Nos aplaudo por este logro. Nos felicito enormemente sin sonrojarme por habernos pensado y procurado este nido tan para nosotros. 

Creo que va a ser un año durísimo en muchos aspectos, de grandes impactos sobre todo en temas macros, pero tengo fe que vamos a tocar fondo y salir con mejores perspectivas. Brindo por eso.

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