miércoles, 9 de septiembre de 2020

44

 


Yo quería llegar a esta edad para usar la cartera en el codo. Me imaginaba a los cuarenta y tantos caminando por el Paseo del Siglo, con una cartera grande de cuero, quizás botas con taco, tal vez las manos hechas. Sin embargo, el cumple me encuentra andando con un bolso de jean que le robé a Amparo, bastante mugroso por la obra, con un alcohol en gel colgando de la manija y que adentro tiene barbijos de distinto tipo.

Claramente no es el cumple que me gustaría tener, y la cartera es lo de menos. Cumplir años es para mí compartir con amigos y familia y recibir ese abrazo dedicado, ese regalo, esa compañía. Me gusta sentirme especial. Siempre me gustó el día de mi cumpleaños.

Estos 43 estuvieron la mitad ocupado por el tiempo más extraño que me tocó vivir (al principio pensé que el más extraño era el puerperio, pero esta cuarentena ya viene durando el doble que mi licencia por maternidad), e inevitablemente cualquier balance o proyección que quiera hacer va a tener que ver con cuarentena, vacuna o coronavirus. Me cuesta pensar por fuera de ello cuando al día de hoy no sé cuándo va a terminar, cuando podré volver a abrazar a mis viejos, a mis hermanos o a mis sobrinos tranquilamente. tengo acá en casa a dos compañeros de lujo que me dan todo su amor, pero extraño a todos los demás, de una manera!

44 es un número medio heavy de aceptar, como cada marca del paso de la edad. Yo me siento bien conmigo, con el cuerpo, con los logros, de cualquier manera, preferiría quedarme en esta adultez mediana (veo en el horizonte cambios en el cuerpo que se avecinan y no me gustaría tenerlos más cerca). Me queda soplar la velita y pedir por una vacuna pronto, o alguna manera de cura o lo que fuera para seguir disfrutando de la vida que armé hasta acá y que me gusta mucho.

martes, 21 de julio de 2020

Pensamientos del 20 de julio


Me considero “amiguera” por definición. No me cuesta hacer amigos y le doy a la amistad un valor muy alto. Tengo amigos de todas las épocas y circunstancias, amigos de los distintos ciclos lectivos y de distintos trabajos. Amigos que conocí en las vacaciones, amigos de amigos que me los quedé yo. Amigos por correspondencia y hasta amibloggers. Sostuve contactos por todos los medios: carta, por mail, por chat, por Whatsapp.
Cuando vivís lejos de tu familia, tus amigos son los que te cuidan en una gripe, son tíos de tus hijos y también quién se acuerda de vos un domingo cuando sos estudiante y estas solo, y te invita a su mesa familiar. Son la familia elegida.
No sé bien cómo funciona, por qué será que hay ciertas personas de las muchas que uno conoce en su vida con las que sintoniza mejor y por diferentes circunstancias. Pero se siente tan lindo tener esos lazos que en muchos casos son red que sostiene o que al menos sabes que va a estar ahí para atajarte apenas lo necesites.
Hoy se extraña particularmente ese asado ruidoso con amigos, el mate compartido, el abrazo apretado del reencuentro. Se extrañan las visitas que caen de vez en cuando desde afuera y reúnen los grupos nuevamente. Pero a su vez reconforta la certeza de que será tan solo una pausa, y que volveremos a vernos. Y quizás tardemos menos en organizarnos.

jueves, 16 de abril de 2020

1 mes desde que incoporamos la palabra confinamiento al vocabulario




Pareció increíble al comienzo, como despertarse de un sueño, o salir del cine en medio de la noche. De un día para otro nos encontramos con la imposibilidad de salir de casa, de recibir amigos, de visitar familiares.
Al día de hoy Argentina registra 2571 contagiados, 112 fallecidos y en el mundo ya hay más de 2 millones de Covid positivo y los muertos superan la barrera de los 100.000. 1 de cada 3 afectados, está en EEUU. Yo miro los números de China, como aferrándome a esa esperanza, donde al día de hoy hay 1699 enfermos activos, nada comparado con el total de 83.300 confirmados.

Hoy se cumple el primer mes que Amparo y yo estamos en casa, ya que nos confinamos apenas suspendieron las clases. El último día que hubo visitas en esta casa fueron sus amigas que estaban haciendo un afiche para un cumpleañero y vimos con ellas como en TN el presidente anunciaba las primeras medidas del confinamiento.
Tardé más en sacar de la casa la brillantina que las nenas desparramaron por todas partes en romper a llorar desconsoladamente por la mierda que significa todo esto. Lloré una noche a mares, sin freno. Dejé salir toda esa angustia y luego me enfrenté a esta cuarentena con el mejor ánimo posible. La primera semana fue tremenda. Luego, con sus vaivenes, me fui adaptando.
A nosotros tres algunas cosas de estas nos cuestan menos: estamos habituados estar en casa cuando tenemos tiempo libre, nos llevamos bien entre nosotros, Fede y yo hace más de 25 años que no vemos a nuestra familia todo el tiempo, ni mucho menos, porque vivimos en lugares diferentes. Somos caseros y nuestra casa es cómoda y con patio. Y eso en este momento es un gol de media cancha. Y por otro lado los dos podemos teletrabajar, así que desde casa seguimos activos laboralmente.
Otras cosas son más complicadas de tolerar. La realidad duele, el futuro preocupa, la enfermedad amenaza y la palabra muerto se repite a cada rato. En mi micromundo, lo que más me apesadumbra es la soledad de mis viejos. Les cuesta estar adentro, se sienten vulnerables, están asustados y sienten que la vida se les va.
Extraño recibir gente en casa, abrazar a mis amigos, poder hacer planes para juntarnos. Lamento que salir a hacer compras se volvió una amenaza.
Pero en el lado B de este confinamiento, hay efectos no buscados que están buenos. No viajar todos los días al trabajo, dormir más, comer mejor, estar más tiempo en casa, están en mi lista de cosas que voy a extrañar cuando esto pase.
En este mes Amparo empezó a hacer lettering, hicimos macetas recicladas de materiales diversos (latas, cajas de leche y maples de huevo), los tres cocinamos un montón, pasamos de las bermudas con crocs al jean con zapatillas casi sin darnos cuenta, usamos horas y horas en videos llamadas con familias, amigos y también con compañeros de clases y trabajo. Yo empecé un tejido nuevo, leí ya cuatro libros y también empecé un taller de escritura con Ceci Alemano. Una vez por semana hago entrenamiento funcional y también empecé a hacer algunas clases de yoga por YouTube.
A esta altura me tienen un poco saturadas las pantallas y me preocupa más que al comienzo la situación económica en la que va a quedar el país.
Porque va a pasar, es un túnel y no un pozo, como escuché en una de las tantas charlas que consumí estos días. He pensado también que no va a pasar y cómo sería nuestra vida si esta fuera nuestra realidad. Qué cosas tendrían sentido y cuáles no.
Evidentemente es una crisis con varias capas: sanitaria, emocional, económica. Y también con la oportunidad de contemplarnos en este estado de excepción.

miércoles, 18 de marzo de 2020

#Yomequedoencasa Día 2

Ayer fue un día un poco más organizado en un sentido y con más complejidad por el otro. Acomodé un poco el teletrabajo. Todavía no logro ser tan productiva como quisiera y paso demasiado tiempo consumiendo más información de la que necesito. Con muy buena intensión circula por la red un montón de oferta para escuchar charlas, hacer cursos, leer artículos, etc. Yo siento que más que sobrarme tiempo, me falta!
Durante el día comenzaron a enviarle tareas de la escuela a Amparo. Hasta tarea de gimnasia le mandaron! Así que hay que instalar la escuela en casa y encima con una sola compu!
Hasta ahora nuestro nivel de guardado es al 100%. Hoy creo que voy a ir hasta el super porque la situación lo demanda, pero al que tengo más cerca.
Amparo está muy acostumbrada a estar en casa, a ella le gusta. Y eso es una ventaja. En algún momento propiciaremos video llamadas con las amigas o algo para que tenga un poco de contacto social.

Amparo aprovecha el encierro para aprender Lettering!


martes, 17 de marzo de 2020

#yomequedo en casa Día 1


Como la mayoría de la gente que vive en este país, el domingo a las 7 de la tarde nos enteramos que a partir del lunes 16 se suspendían las clases en Argentina  por 15 días y eso nos llevó a arrancar el aislamiento social prontamente.
Afortunadamente el lugar donde trabajo y el puesto que tengo me permiten trabajar desde casa lo más bien, y eso es un gol de media cancha.
Hacia el final del día me sentí un tanto sobrepasada por la situación (durante el día no tuve tiempo ni de pensar porque estuve trabajando, maternando y, luego, desinfectando). Y decidí comenzar a escribir cada día, para reflexionar e ir acomodando mi cabeza, que funciona de manera poco eficiente en contextos de incertidumbre.

Qué cosas pienso:
- Que va a durar más de 15 días por tanto hay que instalar una nueva normalidad. Tanto en lo que refiere a diseñar el espacio de trabajo como la rutina de niñes y rutinas hogareñas.
- Que nos quedará la anécdota de la primera pandemia que vivimos (o la segunda, contando la gripe A) y que la recordaremos for ever and ever.
- Que me preocupa menos contagiarme que el impacto que puede tener en los adultos mayores que me rodean: mis padres, mi suegra, mis tíos. No tanto por la enferemedad sino por cómo los afecta esta situación de vulnerabilidad.
- Que como pasa en las inundaciones, quizás lo peor sea el después
- Que creo que todavía hay chances de frenarlo a tiempo.

Qué cosas leí que me interesaron:
- Este Post de @mamarosarienne que ayuda a bajar un cambio y priorizar los problemas.
- Este post de @mujer.madre.y.argentina para pensar en cómo maternar en época de encierro
- Esta publicación de El Gato y la Caja con info clara y concisa y un acceso a Google Drive con un montón de recursos para entretenerse.

Vamos que ya arranca el día 2! A cuidarse y a guardarse! 

Rescatamos una chapa que tenía imanes de Kitty para poner ideas que respondan a la pregunta que inevitablemente va a venir "¿Qué puedo hacer que estoy aburrida?"


jueves, 27 de febrero de 2020

Vacaciones en casa

Para andar descalza y en malla
Para disfrutar del sol
Para leer y escuchar radio
Para dejar fluir el pensamiento sin orden
Para cocinar y comer rico, y también sano
Para disfrutar en familia, recibir amigos y también para estar conmigo
Para dedicarme a mis plantas y a mi huerta
Para ordenar algunos rincones
Para dormir un poco más, dándole luego un espacio al desayuno.
Vacaciones en calma, con muchos mates y también varias cervezas
Con ganas de más días pero con toda la felicidad de este disfrute tan manso y tan mío
Vacaciones para agradecer de poder hacer lo que me gusta, en nuestra casa, en este micromundo de cosas simples que durante el año, vez en cuando, se recuperan pero no tan juntas.



jueves, 2 de enero de 2020

Gracias 2019!


Si me preguntas que es lo que más marcó este 2019, sin dudas fue el cambio laboral. Y no necesariamente fue lo más significativo, pero sí, sin dudas, fue lo más propio de este 19 que se va. Volver a ejercer la profesión querida fue una posibilidad de reconocer que me encanta gestionar la comunicación de las organizaciones y que- sin falsas modestias- puedo decir que me gusta cómo me sale. Sin dudas, fue un desafío acostumbrarme a nuevos roles, a nuevo equipo, pero al rato ya nadaba como pez en el agua y cada día tengo nuevas cosas en mente. Y por eso para el 2020 quiero crecer en esto, pero no necesariamente hacia arriba. Yo quiero crecer a lo ancho, quiero ser mejor en lo que hago, quiero dejar mi marca y aprender de los demás. Y quiero estudiar, probablemente con un formato autodidacta, pero con método. Lo estoy pensando. 

Soy una persona que cuando pone foco en una cosa, rápidamente pierde el foco en lo demás. Creo que este año perdí algo de mi relación con Amparo que no me gusta nada, me deja un sabor amargo que no está nada bueno. Mi hija ya tiene 10 años, sin dudas está más cerca de un adulto que de un bebé y eso obliga a recomponer el vínculo, a pensarlo de otra manera. A su vez hay algo de su costado social que me preocupa y quisiera que para este 2020 pudiera encontrar la forma de darle herramientas para que ella se sienta más segura de sí misma.

Con Fede tuvimos, creo yo, un buen año, con sus momentos de desencuentro pero que fueron pocos, y eso está bueno, sigue siendo siempre la isla a donde quiero llegar después de cada tormenta. Mi tierra firme. Para el 2020 tenemos plan de colocar una estufa a leña en casa par que los inviernos sean menos duros para nosotros y también planeamos terminar la casa. Eso sería el cierre al alance inicial que tuvo este gran proyecto en nuestras vidas, nuestra casa. Me entusiasma mucho que sigamos apostando a eso. Más que la idea de tener de nuevo albañiles, esta vez acá adentro. Pero bueno, se supone que es poco tiempo.

En estos meses me di cuenta de cómo el tema de la edad me marca y marca muchas de mis conversaciones, especialmente en el ámbito laboral. Si bien estoy más cerca de la jubilación que de la pasantía, creo que objetivamente tengo todavía los mismos años hacia adelante que los que ya anduve en el mundo laboral. Por eso me propongo tratar de cambiarle el foco y dejar de tener ese sentimiento de obsolescencia constante. 

Hace poco leí en un post de un hábito de pensar antes de dormir en qué te había hecho feliz ese día. Me propongo también eso, tratar de parar, aunque sea un minuto la pelota por día y ver qué estoy haciendo con ese tiempo que se va. Soy consciente de que el acelere del día a día tiene que ver también con las cosas que elegimos. No es un castigo divino, yo elegí un trabajo full time que me permite llevar el nivel de vida que tengo, yo elegí vivir a 45 minutos de la ciudad donde trabajo, yo elegí tener una hija. Y valido cada una de esas decisiones. Así que no vale andar quejándose, diciendo no tengo tiempo para nada. Porque la mayoría de las asignaciones de tiempo de cada día son producto de la vida que armé, entonces quiero ser más consciente de cómo me impacta el resultado de esas decisiones. Si estoy siendo feliz, si me hace bien. Si estoy conectada con los demás.

Deseo que mis viejos sigan bien, que la familia de Fede tenga un mejor año del que pasó, poder mantener el vínculo con todos ellos y también con la familia elegida que son los amigos

Que podamos viajar, aunque sea una escapadita, y que también sigamos disfrutando tanto nuestros descansos en casa.

Que el cuerpo acompañe siempre mis ganas de hacer, y que tenga energía para seguir cuidándolo. Este año encontré una buena actividad para hacer y espero poder sostenerla.

En fin, deseo más que nada poder vivir simple, contar con la gente que amo cerca y bien, seguir aprendiendo a ser mamá, mujer y profesional, y poder de vez en cuando mirarme para adentro
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Lecturas

Florencia Ferramondo's books

Mil soles espléndidos
it was amazing
adoré este libro. Me la pasé hablando de él. Tal es así que se lo hice leer a varias personas. Es el primer libro que leo del autor y también de una historia situada en Afganistán. Triste, conmovedor, durísimo pero hermoso. Trenzando his...

goodreads.com