miércoles, 9 de septiembre de 2015

me alcanzaron los 39

Y bien, están acá. Ya estamos transitando la última vuelta al sol de esta década. Cada año implica una oportunidad de mirar para atrás y ver cómo transcurrió el último año y pensar cómo imagino y qué deseo para la etapa que arranca, más allá de lo que se pide al soplar las velitas. 
- Creo que hay un capítulo que definitivamente cierro con esta edad, a fuerza de golpes del reloj biológico y es el de la posibilidad de ser mamá de nuevo. Pero como verán nunca puedo cerrarlo del todo. 
- Espero poder capitalizar todo lo aprendido. Aspiro a poder hilvanar de alguna manera muchos de los frentes abiertos en el año que pasó. Hoy por hoy veo que los venti fueron años de tener muchas posibilidades abiertas, donde yo veía muchas vidas posibles por vivir. Ya en los treinti supe cuál de todos era el camino elegido y me fui despidiendo de las vidas que no iba a vivir. Al ir cerrando esta década me concentro en poder disfrutar los logros. Dejo de vivir como una carrera desenfrenada por tener más (entiéndase que no es solo material), hacer más, y poder disfrutar de los logros. Hasta cuándo correr y correr? Pero este parate, este ya llegué a veces tiene un lado B en el que uno se pregunta y ahora qué. Como vivir más en calma sin tampoco dejarse morir de a poco.
Y es en ese sentido que en el último tiempo empiezo a vislumbrar que la vida adulta también puede tener sus capas. Que ahora que ya pasé por tantas discusiones conmigo misma y que en muchos temas llegué a un acuerdo tengo permiso implícito para pensar que lo ya resuelto me sirve de plataforma para otras posibilidades. Algunas cartas ya están barajadas, pero puede haber otros juegos por jugar. Y esa forma de ver lo que sigue es una de las visiones más recientes, que no me vino del aire sino en una hermosa sobremesa con amigas. Y de repente me abrió una mirada diferente del futuro.
- En el mucho más acá, en el día a día que componen una vida me propongo y me sigo proponiendo encontrarle el disfrute al trabajo y seguir hallando el disfrute en la vida que va más allá del Blíndex, más alla de las 15.30 horas. Ojalá siga encontrando el mismo placer en la jardinería, en el tejido, en la cocina y en las otras manualidades que siempre aparecen. Pero fundamentalmente deseo poder ser una persona más calma y más alegre. Por mí y por los que están cerca mío, sobre todo los que están muy cerca. Ayer no lo mencioné pero en el último tiempo (y en muchos otros momentos de mi vida) me acosaron repentinos estados de mal humor, que duran a veces demasiado y la verdad que ni a mí me dan ganas de estar conmigo. Quiero que esos momentos no aparezcan más, o al menos saber por qué aparecen. 
Una amiga de las más antiguas que tengo me dejó hoy como deseo que sea feliz o al menos que no me canse de intentar serlo. Hoy me quedo con eso para cuando sople las velitas
Gracias por compartir este momento conmigo.



“Estás muerto cuando deja de atraerte el placer, cuando ya no piensas más que en evitar el aburrimiento y no te importa que tu vida sea más ausencia —de dolor, de pasión, de entusiasmo— que contenido.”

martes, 8 de septiembre de 2015

los 38 que ya se van



Última hoja de estos 38. Hoy se van y pucha qué rápido pasaron, los hubiera querido tener un poco más. Pero de golpe ya es otra vez 9 de septiembre.
Qué te puedo contar de estos 38? Leyendo mi resumen de los37 acá mismo veo y comprendo que muchas cosas llegaron ahí y se afianzaron en este año. A ver si puedo poner algunas líneas en orden:

  • Estoy mucho más afianzada en mi casa y en mis rutinas. Este año pudimos incorporar un segundo auto y eso nos facilita mucho uno de los temas más complicados de vivir en las cercanías (que en rigor son lejanías a veces) que es el de los traslados. Estoy más ordenada con las cuestiones domésticas y eso me ayuda a disfrutar más y padecer menos. Porque no puedo conmigo, cuando la casa está sucia y/o desordenada inevitablemente la padezco. También durante este año me adapté mejor al contexto, tenemos actividades en el pueblo y también más trato con las vecinas. Mi desafío es facilitar que mi pequeña tenga amigos en el barrio para poder jugar.
  • El año pasado sentía bastante compulsión por hacer y hacer con las manos. Buscar en pinterest/planificar/hacer/mostrar. La verdad que este invierno de repente me permití no tener ganas de hacer nada. No fue del todo bueno porque durante el invierno estuve bastante para abajo. Pero lo que rescato como bueno es la posibilidad de parar un poco. De permitirme no hacer nada.
  • Sin dudas fue un intenso período de revisar, apoyado principalmente en tres espacios. En primer lugar en la empresa para la que trabajo nos convocaron a participar de un proceso de autoconocimiento que nos ayudo a revisar la carrera y pensar en perspectivas. Lo que más me cuesta es ver el largo plazo. Por otro lado, seguí con mi terapia floral y ese espacio cada tres semanas para ir pensando cómo me sentí, cómo voy pasando cada momento y ahí voy viendo más el aquí y ahora. Y el tercer lugar ha sido el proyecto Intensionalque me permitió ponerme a pensar en lo que quiero, trabajar para conectarme con el deseo real, con mis verdaderos propósitos. Vaya desafío. Y en todo ese desorden del que en algún momento creí que no iba a poder salir (había sacado tantas cosas afuera para ordenar que en cierto momento creí que no había manera de reacomodar todo aquello) fui encontrando algunas pistas, algunas líneas para poder poner algunas cosas en firme y revisarme. Ya eso ha sido un gran logro. Sentarme a tomar un café conmigo misma y ver qué carancho me pasa era algo que no podía hacer con facilidad en mi vida post-maternidad.
  • Sigo sin encontrar la vuelta en mi vida laboral, pero sí aprendí algunas cosas, como por ejemplo, a dejar de victimizarme y entender que gran parte del cambio depende de mí. Por lo pronto, en el aquí y ahora, adopté algunas pequeñas tácticas que me permiten pasarla mejor. Todavía queda mucho por trabajar.
  • Aprendí nuevas cosas para hacer: hice Kokedamas, origamis, macetas de cemento, dulces caseros y muchas recetas nuevas. Organicé las comidas de mi casa, amplié mi colección de suculentas y mantuve la huerta. Tejí poco pero tejí. Digamos que fue un poco de mantener lo que ya sé que me gusta y probar algunas cosas que quería probar. Algunas se agregan a las cosas que hago y otras quedarán ahí, como probé y ya.
  • Sostuve casi todo el año la actividad física (Pilates), pueden aplaudirme, gracias. También incorporé algunos hábitos alimenticios saludables aunque es de nunca acabar.
  • Pude leer con cierta frecuencia y gracias a Spotify la música forma parte de mi vida cotidiana. Además tuve posibilidad de ir a algunos conciertos: Divididos, Pedro Aznar, Jorge Drexler y el último de Caetano Veloso y Gilberto Gil. No fueron muchos, pero sí todos hermosos!
  • A mis 38 volví al sur y si bien nos habíamos prometido más escapadas, mas viajes, finalmente se recortaron los proyectos para esta actividad…

En fin, podemos decir que han sido lindos estos 38, que ha sido un año de afianzarse en muchas cosas y también un año de mucha introspección. En algún sentido he aprendido a conocerme y a respetarme en mis necesidades. Lo bueno es que pude mantener muchas de las actividades que me gustan procurando disfrutar de ese día a día.
Mañana les cuento qué espero de los 39….
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