martes, 17 de marzo de 2015

Ataduras


Y si nos animáramos a animarnos
O es que ya nos pusimos demasiado viejos para eso
Y si de vez en cuando fuera siesta y pudiéramos hacer travesuras cómplices
Jugar al ring raje
Hacer bromas por teléfono
Y si pudiéramos salirnos un cachito así de la norma
Sin temor de avergonzar a nuestros hijos
Sin sufrir por la mirada reprobadora de los demás. Ese afán inútil de querer gustar siempre. Para toda la vida
Y si por una vez la desobediencia debida fuera realmente divertida. Genuinamente graciosa. Irremediablemente liberadora. Desbordarse de emociones.
Y si no fuera víctima de mis casillas. Si pudiera de vez en cuando tomarme un verdadero recreo, hacer algo inesperado.
O será que ya soy grande para chico y no tanto para tener la impunidad de un viejo de vuelta de todo. ¿A qué edad te deja verdaderamente de importar lo que piensan los demás?
Ya no digo de cambiar el mundo sino de hacer una pequeña marca. Algo que brote de un impulso y que no quiera frenar. Y soy así, y ya sé que no puedo. Que le doy mil vueltas a cada cosa antes de hacerla y que luego yo misma me convenzo de que no, de que no es buena idea. De que no vale la pena.

lunes, 9 de marzo de 2015

Febrero


Sí, sí, ya sé que es 9 de marzo, pero bueno, sepa usted entender... febrero fue un mes corto y encima hacia el final se cargó de obligaciones por el inicio escolar y cuando quisimos acordar tuvimos que poner el uniforme casi arriba de la bikini! 
Pero bueno, este febrero fue tan intenso que no lo quería dejar relegado, así que un poco retrasado pero viene el resumen del mes.


Febrero es Carnaval 
Al principio estaba muy enojada con febrero, que se hace el que juega para el equipo del verano y sin embargo traía unas mañanas de viento que parecían de otoño. Pero después se puso las pilas. 
Nos trajo carnaval, murga, música y banderines, y con eso lo perdonamos. Este año por esta zona había carnaval por todas partes y me dejé llevar por ese entusiasmo, por la fiesta en la calle. Y me llevé a la pequeña conmigo. Lo disfrutamos mucho. 
Un año más fuimos a los bailes de carnaval que organiza la Secretaría de Cultura de la Muni en la Isla de los Inventos de Rosario. Fui con la chiquita y con mis amigas y la pasamos re bien: mesas en la calle, agüitas perfumadas, máscaras hechas a mano en el lugar, concurso de disfraces y música en vivo. Impagable. 

Otro día enganchamos justo murga en la calle. Una murga barrial, que se llama Caídos del Puente con la que Amparo flasheó. 

Este mes fuimos muchas veces a la muestra de El Provenir de las Palabras, de las que ya les hablé (attentí porteñas que en marzo estará en Tecnópolis!) y también fuimos un par de domingos a un parque acuático que abrieron este verano muy cerca de casa. Así que mi hija no se puede quejar de todas las salidas que tuvimos!!! En este momento de su vida, disfruto muchísimo estas salidas con ella. 

Parque Acuático - Tierra de Sueños III, Roldán, Santa Fe


Hola jardín, cómo te va?
Volví a pensar en la huerta. Me compré una agenda con el calendario biodinámico para planificar las siembras y organizar un poco las fechas (eeesa). Tengo las pilas puestas en que para el invierno ya voy a tener mi huerta elevada (que quedará para después de las vacaciones) así que empecé a sembrar aquellas cosas que luego puedo transplantar: acelga, lechuga, caléndulas. Los rabanitos los sembró la pequeña huertera de la casa, en unos recipientes de un juego de huerta divino que le regalaron en navidad. 



Seguimos cosechando calabazas y hablo en plural porque como están en el alambrado las que quedan del lado de casa son mías y las otras parece que se entiende que se pueden sacar porque me las roban!!!! Y bueno, espero por lo menos que las coman. También saqué muchos cherries, un solo zapallito verde, pimientos y frutillas de copetín. En términos generales, salvo las calabazas que son de buen porte, todo lo que salió este verano en la huerta fue tamaño liliputense.


 
En las macetas, las plantas agradecieron este verano lluvioso con una producción considerable. Las suculentas se pusieron más suculentas que nunca y recibieron a una nueva integrante: Crassula perforata 'Giant Form'. 

Hola, soy la nueva

 El #clubdelgajito se prendió a la onda del trueque y así fue como en una tarde de demasiado calor, me junté con Luisina de De Amor y Casualidad e intercambiamos suculentas por un hermoso pack que me preparó Luisina con calendarios, stickers, imanes y mucho más todo con sus preciosas fotos! El intercambio nos permitió conocernos personalmente y charlar un buen rato! Gracias genia. 



Me hago la utilísima
Bueno, no fue un mes de muchas manualidades. Solo hice un cuello tejido con un patrón que saqué de aquí, pero que quedó mucho más corto y que ya se fue para los Alpes franceses con una amiga querida. 



Y debuté con las macetas de cemento!!! las hice con argamasa (mezcla de cemento y arena que ya viene lista). De las 3 que hice solo una quedó potable y quedó tan pero tan linda que la pinté y ya la regalé. Tengo yeso para probar otra tanda. Y si no, volveré al cemento porque quedó muy linda la maceta. 



Con los calendarios de Luisina y unas latas pintadas armé un rincón más amable en mi oficina. Así cuando me mufo tengo algún lugar de paz al que derivar la mirada.... 


Y hasta acá llegó febrero al que marzo ya está arrasando con sus días de escuela. Por suerte el verano todavía resiste y lo celebramos a pura limonada, que ya tendremos tiempo para el café con leche y sus tostadas!

Agua, jugo de un limón, azucar impalpable, hielo y cedrón. Esa es mi versión de la limonada
Y por ahí, cómo anduvo febrero?

Esto fue lo que pasó en enero

martes, 3 de marzo de 2015

#mimobotanico



Hay muchas propuestas instragrameras dando vuelta. Algunas te convocan más que otras. Y en algunos casos particulares te tocan con el dedo en el hombro y te susurran al oído “ey, esto está pensado para vos”. Y te olvidás de que es un concurso, porque con el participar ya se te llenó de vida el alma y un nudo de recuerdos te ata la garganta con la más verde de las melancolías.

El concurso

Eso fue para mí la convocatoria de #mimobotanico que realizan las chicas de Compañía Botánica con motivo del día de la mujer. Supongo que a esta altura todo el mundo sabe de qué hablo porque Instagram se pobló de mimos verdes. Pero para las que no les resumo: se trata de publicar en Instagram una foto contando a quién le darías un #mimobotanico, pensando en aquellas personas que te enseñaron sobre plantas, que te inspiran, que te cuidan las plantas, etc. Participan todas las fotos que tengan el hashtag publicadas hasta el 06/03. Luego un jurado compuesto por por Vero Mariani de Alma Singer, Marina de Sólo para Mí, Cin de Efecto Bling, Mari de musgo y Sofía Pachano Oficial eligen las 5 finalistas y la que más votos tenga se gana el mimo de compañía botánica (La info completa está acá).
Lo bueno del concurso que el premio no se lo gana uno directamente, sino la persona a la que uno evoca, eso ya me pareció genial. Una especie de nominación.

Mis mimos botánicos

Cuando vi de qué se trataba me dieron ganas de subir 800 fotos! Pensé en tantas personas, en tantas historias. Porque para mí las plantas son eso principalmente: la posibilidad de enalzarme con personas, con historias. Muchas plantas son tentaciones de vivero pero muchas otras son regalos que me hicieron, gajitos pedidos, gajitos intercambiados. Representan personas que pasan o han pasado por mi vida y muchas se merecen de sobra un mimo botánico. Pero tampoco quería copar el concurso. Así que tuve que seleccionar algunas historias, las más representativas:

1. Maruca
La primera historia de la que me acordé que enlaza plantas y afectos fue la de la pasionaria que ya conté en el blog. Cualquiera de mis dos abuelas serían merecedoras de un mimo botánico por su mano verde y sus jardines simples pero preciosos. Abuelas que no hablaban de compost pero te hacían tirar yerba y cáscaras a las plantas porque abonaban. Nunca usaron la palabra reciclar, pero hacían macetas de cuanta lata o frasco anduviera en sus manos. Estuvieron a la vanguardia de las suculentas y las macetas de cemento con patitas sin proponérselo nunca. Y también me enseñaron los nombres de plantas que pasaron de moda pero ya van a volver (zinias, gladiolos, achiras y muchas más) 



Cuando me mude a mi casa el terreno era pura tierra y escombro. Sin embargo de la nada en el alambrado empezó a crecer una pasionaria. Mi mamá me dijo que ella tiene una mancha de nacimiento y que mi abuela siempre decía que era de un antojo de brucuyá, el fruto de la pasionaria. Por eso creo que esta planta me la mandó de donde sea que esté mi abuela Maruca, inspiradora desde la infancia de mi amor por las plantas.

2. Pato
Luego elegí como representativa una historia de las tantas de compañeras de trabajo que han traficado gajitos y plantas para mí. Tengo muchas plantas de gente que ha trabajado conmigo. Elegí contar la historia de Pato porque compartimos ese mismo amor por las plantas y porque su generosidad es inconmensurable. 

Hace algunos años yo trabajaba con una científica de lo más copada que antes de mudarse me regaló esta echevería. Tengo muchas plantas que ella me regaló, entre ellas un liquidámbar que hizo de semilla y lo cuidó hasta que me mudé. En temporada me dejaba sobre el escritorio un vaso con jazmines de su jardín. Sin dudas de ella recibí mucho #mimobotanico y mucho de su saber y su mano verde.

3. Caro
Y también están las amigas, con las que se comparte tanto, incluso el amor por las plantas. No hay visita que no incluya una charla sobre las plantas, una recorrida por las macetas. Generalmente cuando alguien viene a mi casa se va con una plantita. Esa es mi manera de decir gracias por la visita. Y me da mucho gusto ver cómo en su jardín las plantas desarrollan una nueva versión de sí mismas.


Mi amiga Caro me enseñó hace años que se decía suculenta y no "carnosita". Cada vez que me visita elogia las plantas y el césped y de paso pide algún gajito. Al regalo de cumpleaños le suma un paquete de semillas de dalias y otro de margaritas. Regala plantas e inspira con un patio pequeño pero por demás de tentador, donde sus plantas tienen una versión elegante y bien cuidada, porque ella se dedica concienzudamente a "hacer las plantas". Sin dudas se merece como nadie un #mimobotanico.
Como copada que es, ella también me dedicó un mimo y además de nominarme me elogió de tal manera que me hizo llorar. 

Más mimos
Me quedarían muchas personas para nominar, por ejemplo todas aquellas que se coparon el año pasado y se sumaron al #club del gajito, a mis tías que me fomentan el vicio y me mandan sucursales de sus plantas añejas o a mi vecina que me trae las semillas de Prohuerta. Al fin y al cabo tengo hasta el 6 de marzo para contar alguna que otra historia más. Porque sí, porque está muy bueno recuperar esto de dedicarle un mimo a las personas que más cerca o más lejos comparten con nosotros lo que más nos gusta, sea lo que sea.
Celebro esta iniciativa de Compañía Botánica con todo mi corazón verde y espero que se copen por dentro o por fuera del concurso para decir gracias con un mimo.
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