domingo, 11 de octubre de 2026

chau papi

Mi papá respiró por última vez el lunes pasado. Tomo una cantidad de aire como habría hecho tantas veces en 85 años y luego hizo como si se fuera a tragar todo ese aire y ya no lo volvió a hacer. Nunca sabemos cuál será nuestro último respiro, ni nuestro último momento.

La última semana fue una de las más raras de mi vida, que siguieron a unos tres meses también extraños, donde vi agonizar a mi papá, donde aprendimos a cuidarlo y él a entregarse a esos cuidados. Aprendimos a acompañarnos sin pensarlo demasiado. Haciendo lo que se podía hacer, midiendo cada signo vital, cada indicador de ese cuerpo demasiado dolorido. 

Desde ese mediodía habito un mundo en el que mi papá ya no está vivo. Un mundo que no conozco del todo. Nunca se es lo suficientemente grande ni se está preparado para ver a un padre en un cajón. Ni siquiera yo que me pasé semanas soñando con las salas velatorias. 

No creo en la vida después de la muerte. Creo que la tele se apaga con ese último suspiro y lo que queda son los recuerdos que dejaste en quienes te conocieron y te mantendrán en las cosas que digan de vos para que mantener ese recuerdo vivo. 

Tuve un papá por 50 años y una paz de saber que no me quedan cosas pendientes por decirle o hacerle saber. Él sabía lo mucho que todos nosotros lo queríamos. No tengo dudas. No era una persona de las palabras, era de los hechos y creo que le demostramos con hechos a su vez cuánto nos importaba y lo unidos que podíamos estar por una causa común. Creo que el dolor no le permitió irse en paz porque su cuerpo era ya un infierno de padecimiento. Pero si en alguna parte encontró consuelo fue en ese cuidado familiar. Igualmente, nunca lo dijo. Pero elijo creer que lo sabía. 

Mi papá, Pelusa, fue un hombre simple, sin dobleces. El último ser analógico de mi entorno. Observador de la naturaleza, conocedor de varios temas sin método ni ciencia. Una persona en un permanente hacer algo sin ser impaciente. Era tranquilo en sus movimientos, pausado en el hablar, aunque de mecha corta y gran capacidad para el enojo. Sabía arreglar varias cosas, a su modo. Ataba con alambre desde mucho antes de que Copani hiciera la canción. 

Fan de las motos y los viajes. En otra vida seguramente hubiera sido un trotamundo pero solo salió de Pergamino (es más, solo salió del barrio al que él llamaba San José) para hacer la colimba, la gran aventura de su vida. Alguien dijo en su velatorio que no le quedó lugar por conocer. Es mentira, él siempre tenía lugares pendientes, viajes en mente. Sabía las rutas argentinas de memoria y jamás usó un GPS. Le encantaba descubrir nuevos caminos, aunque muchas veces se perdía. 

Seguidor del automovilismo especialmente del rally, al que fue 34 veces. Era referente, todo el mundo venía a consultarle. Muchos lo quisieron llevar de acompañante, pero a él le gustaba ir solo. Seguidor también de la Fórmula 1. El automovilismo era parte de su mundo privado. Sus anécdotas eran siempre de tiempos de juventud, de antes de casarse. Un mundo de adultos que lo querían sin ser su familia, de aventuras en moto o en autos que nunca pude identificar. Tenía una memoria prodigiosa para recordar detalles e historias. 

Mi papá llevaba siempre un pañuelo de tela en el bolsillo, con el que les limpió los mocos a todos los nietos. Cuando los chicos empezaron a hablar, los grababa con un grabador de manos que después perdió y luego andaba siempre sacando fotos con su tablet. Esas fueron sus licencias tecnológicas. Poca bola al celular, pero me llamó para mi último cumpleaños ya desde la cama. 

Un ser friolento, como yo, de manos heladas y espalda huesuda. No se sentaba a la mesa hasta que no nos había dejado pedacitos de asado que elegía para cada uno. Y nosotros repitiendo a cada rato, papi sentate. Pero no se sentaba nunca, había que seguirlo con el mate en la quinta. Siempre tenía un yuyo por arrancar, una planta por podar, una pared que pintar. Un Pelusa system para cada cosa. Mi papá hasta no hace mucho tiempo hasta miraba la tele de parado. Justo a él una enfermedad puta lo tiró 3 meses en la cama y él decía qué mierda hago acá, yo acostado sin hacer nada. 

Escribo todo esto y siento que va a volver a suceder cada cosa, no más llegue el verano puede estar de nuevo en la quinta, con la gorra chanfleada y las chancletas a medio calzar. Ese último suspiro que yo misma vi, no existe. Va a volver a jugar al truco con los nietos, a despotricar porque le venden algo que no es lo que había pedido, que lo quieren cagar porque lo ven viejo. A calzar su carterita donde siempre hay un peine, auriculares y en el último tiempo, medicación. Mucho más de lo que él hubiese querido tomar. 

El último día del padre nos dimos cuenta de que, con las letras de nuestro primer nombre, el de los 3 hijos, se forman las iniciales de mi papa: CJF. Hoy yo me preguntaba además de eso qué rasgos o qué gestos de mi viejo quedarán en nosotros o en nuestros hijos donde podamos reconocerlo. Ojalá que sean muchos, que nos habite su nobleza, su sencillez. Que la gente nos recuerde cómo lo recordaron a él por haberlos ayudado en algo, por un gesto solidario. Un hacer, siempre un hacer. 

jueves, 3 de septiembre de 2026

lo que toca hoy

 La vida de mi papá se va apagando, como una vela se consume. Su llamita es débil. Una enfermedad lo consume. Le dio pelea, la enfrentó, la acorraló hasta que un día no pudo más. Se tomó un respiro y la enfermedad le ganó una cantidad de lugares en el tablero que ya complicaron la partida por demás.

Mientras tanto enfrentamos en familia los desafíos que supone el dolor físico, el cuidado de un cuerpo de otro, que es adulto, no es un bebé. Vemos temas médicos y analizamos con lupa sus funciones fisiológicas mínimas (si come, si va al baño, si pudo caminar o no). Atrás de todo eso hay una vida que se consume de manera tangible. Y una persona que sufre un padecimiento físico insoportable. 

A veces pienso que esa persona que veo ya no es ni la sombra de lo que era mi papá. En algunos momentos logra sentirse mejor, podemos conversar de temas triviales y habituales y vuelvo a encontrarlo en su modo pausado de decir, en su memoria prodigiosa (aunque ahora a veces le falla), en su conocimiento ilimitado de rutas y lugares, en su constancia por rescatar un pasado de juventud a donde siempre vuelve. Un momento entre sus familias (la natal y la que hizo con mi mamá) donde habitan miles de anécdotas de pibe que en los últimos años fue exhibiendo a modo de colección de descubrimientos y aventuras que alguna vez tuvo. 

Hace ya varios años que venía pensando en los cuerpos que se dañan, que se van rompiendo. Pero esto es otra cosa. Una situación para lo cual no tengo del todo claro cuáles son las herramientas. Mi cabeza se enfrenta a pensamientos que, si bien son lógicos, muchas veces resultan mezquinos. Creo que como en algún momento leí mucho sobre cómo criar a un hijo, necesitaría bibliografía sobre cómo acompañar a un padre en su vejez. 

En medio del proceso decidí no pensar tanto. De estar en este presente, que es durísimo, pero donde hay algo para hacer, aunque sea mínimo frente a la situación. Acompañar a mi mamá, estar en armonía con mis hermanos, dar afecto y también abrirme para recibirlo. Resolver cuando puedo que son menos situaciones que las que quisiera alguna cosa operativa. Es poco el "hacer" que se puede hacer. Pero es lo único con lo que uno a veces encuentra cierto conformismo idiota frente a la situación de dolor que uno enfrenta. 

Ponerse en modo operativo quizás también sea un escudo. Una forma de no pensar en los desenlaces que son todos tremendos y difíciles de enunciar. 

El dolor de un ser amado te atraviesa. A veces me da pereza ir a Pergamino, enfrentar esa situación. Me castigo por eso. El sufrimiento emocional también te paraliza, te hace sentir inútil, pero creo que no tanto. Sobra el cuerpo, no alcanzan las palabras, pero es más sabido de cómo enfrentar. En medio de esto me emociona el afecto, la compañía y la red que conforma la gente que te quiere, que le pone el cuerpo y la escucha para estar disponible. 

   

lunes, 6 de julio de 2026

Amparo en sus 17


 Veo este momento tuyo como un abanico de oportunidades. Quizás otros cumpleaños me encontré mirando al pasado, al momento de nacer, de criar, a otras etapas. Hoy siento una ventana enorme abierta a un montón de cosas que van a venir, no con miedo, sino con expectativa. Todos tus dados están en el cubilete, te quedan todos los tiros disponibles.

Cada momento es lindo. No añoro la infancia pero la recuerdo con mucha ternura. Ahora hay charlas de otros temas, tomamos mates juntas, vos me abrazás a mí porque me sacás media cabeza. Pronto tomaremos una cerveza, vos serás la conductora y yo la acompañante

Qué alivio saber que no te transformaste en una "ascolescente". Que seguiste siendo una grata compañía, educada, integrada a la charla. 

Este año te volcaste más a las amigas de vóley que a las de la escuela. Cambiaste de club, te adaptaste bien a las nuevas compañeras. En la escuela te va super bien, ahora estudiás un poco más. Me da ternura verte sobre los apuntes con el mate. 

Salís a veces, mucho menos que lo que salía yo a tu edad, pero pienso que es normal. Te gusta estar en casa en pijama y chanclas, siempre con el celu o mirando partidos. Todavía no sabés qué vas a estudiar y hasta ahora nunca comentaste de ninguna relación amorosa. En breve vamos a empezar con las clases de manejo. Quise tentarte con un viaje de formación a UK para el verano pero no te enganchaste. Te pareció mucho tiempo. 

Este es el último año siendo menor de edad, aunque sea una formalidad legal, me da sensación de quiebre, de era, de cambio de ciclo que también lo será en breve en lo educativo. Pero para eso todavía falta. 

jueves, 23 de abril de 2026

Memorias sueltas de una lectora que no quiere libros....


En mi casa los libros se contaban con los dedos de la mano. Había algunos de la colección Billiken (Mujercitas, Papaito Piernas Largas, Annie). Y en la casa de mi abuela estaba La Infanta Mendocina, que se lo había ganado mi mamá por tener asistencia perfecta. Eran tan pocos que podría enumerarlos, pero cuando entre los hermanos comenzamos a hacernos regalos mi mamá, que nunca leyó en su vida siempre sugería que nos regaláramos un libro. Leí todos esos libros, incluso más de una vez. Leí Annie con mi hermana, una página cada una. Nos lo olvidamos en el patio y mi mamá lo mandó a encuadernar. La niña colorada y su perro fueron reemplazadas por un poco atractiva cubierta color marrón.

A los 10 años me hice mi mejor amiga de la niñez, Laura. Yo me acuerdo la impresión que me dio cuando entre en el comedor diario de su casa y había una biblioteca de lado a lado de la pared, del piso al techo. Y el mueble de enfrente que supe después al ver sus puertas abiertas, que también tenía libros. Y también en su habitación había unas colecciones de libros con los que jugábamos al video club. Laura me prestó algunos libros. Me acuerdo de los de Sissí, la emperatriz que todas queríamos ser. Y dale con la colección Billiken.

Ahí empezaron mis ganas de leer sin saber qué. Lo que te prestaban, lo que le regalaban a tus amigas en su comunión.

En el secundario tuve a la mejor profesora de Lengua y Literatura de todos los tiempos, Mónica Elustondo de Rossi, así con nombre completo. Ella cada año nos sugería 5 novelas en el primer cuatrimestre y 5 obras de teatro en el segundo. Había que elegir una para leer. Yo leía todas. Ella nos armaba unos cuadernillos con fragmentos de distintos autores: Borges, Cortázar, Girondo, Elsa Borneman, Alma Maritano y tantos otros. Mucha literatura argentina y algo de latinoamericana también. Así conocí esos nombres y empecé a ir a la biblioteca a buscarlos.

La biblioteca de mi escuela era chiquita, un aula no mucho más. Ahí buscábamos las Revistas Tu y Conocer y Saber en las horas libres. Pero también había un estante con la Tejados Rojos de la Editorial Plus Ultra. Barrí con todo ese estante. Luego fui a la Biblioteca Municipal, que era más grande, quizás demasiado para la poca información que yo manejaba. La bibliotecaria me dio Un Yankee en la corte del Rey Arturo. Me pareció un embole, pero lo leí igual.

Ya más de adolescente y gracias a mi tía, otra gran influenciadora en mi ser lector, accedí a su colección de los grandes novelistas de EMECÉ. Quizás sea por ahí que empecé a comprar mis primeros libros. No recuerdo cuál sería. Pero sí sé que compramos a medias con mi hermana unos que venían con Clarín (los primeros ejercicios de los diarios de vender cosas anexas) en una compleja dinámica de tener que comprar el diario, recortar un cupón. Algo así era.

En los tempranos años de adultez con sueldo ya el hecho de comprar y de que me regalen libros se hizo mucho más fluido. La facultad, los nuevos contactos y ni hablar que Internet ya me dieron todas las respuestas que necesitaba para saber qué podía leer. Pero ya no tenía tanto tiempo, aunque siempre seguí leyendo. Libros propios, libros prestados por amigos.

Hace 10 años que leo en Kindle. Me encanta leer, pero tengo cero apego por el libro como objeto. No me interesa en absoluto que me devuelvan los libros que presto, los que yo ya leí. Los libros que aun conservo los tengo guardados en un placard, es decir, no tengo biblioteca, no necesito tenerlos a la vista.



Comparto la vida con un lector voraz y me encanta poder intercambiar lecturas, archivos y discutir sobre eso. Lo mismo con amigos con los que comparto el hábito: me encanta saber qué están leyendo. También disfruto mucho recomendando libros. Pero jamás fui a un club de lectura ni a una Feria del Libro ni a eventos relacionados con lo literario.

Hoy por hoy leer sigue siendo un pasatiempo fundamental en mi vida. Me encanta especialmente en vacaciones, los fines de semana en la hamaca paraguaya y un ratito antes de ir a dormir. Si bien el fucking teléfono le compite de cerca, no perdí el disfrute ni la disponibilidad para la lectura. Registro lo que leo en Goodreads y en este blog. Me gusta poder trackear esas lecturas, pero como algo para mí y o para inspirar a otros.

Traté de criar una hija lectora. Tuvo la misma voracidad que su papá desde que aprendió a leer hasta que entró en la adolescencia. Cuando llegó a Harry Potter hubo un quiebre. Leyó la saga en loop como 5 veces seguidas, pero después no encontró nada similar, que la enganchara tanto y dejó de leer. Confío que va a volver.

Hoy en el día del libro, esta lectora que no quiere libros celebra y festeja las historias genuinas y a sus autores, deseando que siempre exista ese momento para conocer mundos posibles y ampliar la mirada a través de un buen libro.

  

domingo, 1 de febrero de 2026

Los libros que leí en 2025

La clase de griego, Han Kang ⭐⭐⭐

Me recomendaron que lea este en lugar de La Vegetariana que era el de moda cuando ganó el Nobel. Al cabo de un año no me acuerdo nada de nada de lo que iba la novela. 

La casa de los conejos, Laura Alcoba ⭐⭐⭐ y 1/2

Una novela cortita que pone luz sobre un tema poco tratado de la última dictadura militar en la Argentina: cómo es la vida en la clandestinidad de las familias, cómo lo miran los niños. Luego leí el libro de Licitra y lo relacioné también con este, así como La llamada. 

El hechizo de verano, Virginia Higa ⭐⭐⭐

Lo leí porque me había gustado mucho Los Sorrentinos. Pero me pasó sin pena ni gloria. Son relatos de su vida en Estocolmo, pero no me dejaron nada que ahora recuerde. 

Opus Gelber, Leila Guerriero ⭐⭐⭐ y 1/2

Me encanta Leila Guerriero. No conocía tanto de la vida de Bruno Gelber y me encantó la forma que va dando vueltas alrededor de su figura, cómo va iterando en el personaje y sin juzgarlo va desenmascarando sus contradicciones. 

Los galgos, los galgos, Sara Gallardo ⭐⭐⭐⭐

De esas novelas que te llevan a ese lugar, a esa época. El personaje principal, Julián, de a ratos me exasperó un poco, pero el libro me encantó. Campo, perros, amores, la inmensidad de la pampa, la adversidad de la naturaleza, los vínculos. La historia en sí quizás no es lo más destacado sino la manera de narrarlo, de meterte en ese mundo medio melancólico del niño bien, que no se esfuerza demasiado por sostener nada de lo que le viene de arriba. Y los perros ahí, mostrándole su libertad y su belleza. 

“A los veinte años todo se ve con sol. A los treinta empieza la luna. No se sabe qué se ve, cuál es el engaño, cuál es la verdad”

Basada en hechos reales, Delphine de Vigan, ⭐⭐⭐⭐

Otra autora que me encanta. Justo trata de un tema que charlamos bastante con Fede, si todos las producciones de ficción tienen o no cosas autobiográficas. Difícil de explicar. Dice la descripción: Basada en hechos reales es a un tiempo un poderoso thriller psicológico y una sagaz reflexión sobre el papel del escritor en el siglo XXI. Una obra prodigiosa que se mueve entre la realidad y la ficción, entre lo vivido y lo imaginado; un deslumbrante juego de espejos que propone una vuelta de tuerca a un gran tema literario –el doble– y mantiene en vilo al lector hasta la última página.

A través del bosque, Laura Alcoba ⭐⭐

Llegué a este libro porque me había gustado La casa de los Conejos y por morbo también. La historia promete abordar desde la única sobreviviente, un drama real ocurrido en Francia donde una mujer argentina exiliada ahoga a sus dos hijos en la bañera y se suicida. Me pareció como que sobre prometía, no termina abordando nada, es como que ronda todo el tema pero no ahonda en nada. Me sentí defraudada. Al menos para mí que procuraba tratar de entender o sospechar qué lleva a una mujer a hacer eso. 

Un buen hijo, Pascal Bruckner, ⭐⭐⭐

¿Cómo recordar a un padre del que se tiene un mal recuerdo? ¿Cómo reivindicar a un padre colaboracionista, facho, machista? Me pareció valiente retratar a un propio padre nefasto al tiempo que se repasa otros textos que se animan a cosas parecidas pero me resultó una lectura despareja. Por partes me encantó y hay puras páginas que me las pasé casi de largo. Me gustó finalmente pero estuve tentada de abandonarlo más de una vez.

El último encuentro, Sandor Marai ⭐⭐⭐

No me acordaba de qué iba pero rememoré con este fragmento de la descripción del libro: Dos hombres mayores, que de jóvenes habían sido amigos inseparables, se citan a cenar tras cuarenta años sin verse. Uno ha pasado mucho tiempo en Extremo Oriente, el otro, en cambio, ha permanecido en su propiedad. Pero ambos han vivido a la espera de este momento, pues entre ellos se interpone un secreto de una fuerza singular. Todo converge en un duelo sin armas, aunque tal vez mucho más cruel, cuyo punto en común es el recuerdo imborrable de una mujer. La tensión aumenta, línea tras línea, hasta que se hace casi insoportable, pero la prosa continúa, implacable, precisa, fiel reflejo del empeño de los protagonistas por hurgar hasta en lo más recóndito de sus almas, allí donde se encuentran esas verdades cuyo descubrimiento provoca, al mismo tiempo, un insoslayable dolor y un incontenible impulso vital.

La muerte ajena, Claudia Piñeiro ⭐⭐⭐

Tenía muchas expectativas por el tema (las escort, el poder, el policial bien narrado) sin embargo no me gustó tanto. Es llevadera pero no me la voló. 

Glaxo, Hernán Roncino ⭐⭐⭐⭐

La leí porque un amigo está trabajando en su adaptación al cine. Novela breve que te lleva a las pampas (tengo algo ahí en el pueblo, el interior de la provincia que siempre me atrae). Muy bien narrada en sus personajes, la forma no lineal en la que te va llevando. Me gustó mucho

La paciente silenciosa, Alex Michaelides ⭐⭐⭐

Novela pochoclera pero llevadera. Un policial con mucha psicología. Va generando un buen misterio aunque por partes se vuelve medio previsible. 

¿Por qué son tan lindos los caballos?, Josefina Correa ⭐⭐⭐⭐

Me lo regaló Fede, pero en verdad lo quería leer él! Esta es una historia sobre una madre y una hija.  sobre la demencia y lo brillante de la pérdida. Una novela que va del cuidado de los padres, de la vigilia por su evolución. "Sin lugar para la autocompasión, la hija de Sari registra el momento en que la cabeza de su mamá se desordena y pierde las palabras, mientras arma el relato que ella no dejó de contar y que, a su vez, no pudo contar. La narradora anota un recuerdo que no le pertenece, una frase divertida, extractos de un diario, una escena del barrio, disparates; los amontona y los pega como un collage, como el collage en el que se transformó su mamá." Durísimo, pero me gustó

 Crac, Josefina Licitra ⭐⭐⭐⭐

Me encanta como escribe Josefina Licitra. Se ve que este año tuve mucho del tema vínculo padre hijos, casi sin darme cuenta. Bueno, este viene de un vínculo muy especial, construido de manera diferente, a fuerza de cartas y ausencias. Construido de palabras que viajan y esas mismas palabras cortan el vínculo. El padre que proscribe, la hija que se revela poniendo casi fin a todo vínculo posible. Había leído en Orsai el relato "el señor Licitra" que es el que da lugar a la ruptura entre padre e hija y me acuerdo perfectamente haber pensado si el padre vivía, que iba a decir. Bueno, ahí me enteré "cómo la distancia engendra un silencio abrasivo, capaz de erosionar lazos que, culturalmente, están pensados para resistir casi todo".

Voy por última vez a la plaza Vicente López. Antes de volar, mi padre saldrá a correr y yo voy a esperarlo como una coleccionista de desprecios. Quiero verlo llegar o partir, verlo ir adonde nunca estoy.

La historia de Maia - Las siete hermanas #1 - Lucinda Riley  ⭐⭐⭐

Novela re pochoclera, pero tampoco promete otra cosa. Me resultó llevadera pero tampoco me pareció tan guau aunque es una saga que vendió millones. Creo que la parte brasilera fue la que más me atrajo del libro

Tienes que mirar - Anna Starobinets  ⭐⭐⭐

Novela autobiográfica de esta autora rusa que descubre que el hijo que esperaba tiene un defecto congénito. En la novela se narra su peripecia para lograr el procedimiento que le permita abortar a su hijo, el duelo, las formas de procesarlo, la manera de concebir por cada país y cada cultura nuestros cuerpos

La postal - Anne Berest ⭐⭐⭐

la autora recibe una postal con la fotos de sus bisabuelos, todos ellos muertos en Auschwitz. A partir de ahí comienza un viaje hacia el pueblo de su abuela junto con su mamá para rearmar la historia familiar. Llegue con mucha ilusión a este libro pero no me mató. 

martes, 30 de diciembre de 2025

2025 fue el año en que


 2025 fue el año en que sentí la fragilidad de los cuerpos, propio y de la gente querida. El cuerpo como algo a cuidar. La sensación de que hay cosas que se rompen y ya no se puede arreglar. el temor de sentir de que todo el tiempo nos estamos rompiendo de a poco. 

Arrancamos con Juan Pablo internado. Papi dos veces en la clínica, diagnósticos que preocupan, tratamiento en curso, mucho miedo y también mucho amor de familia. 

Trato de preparar el cuerpo para la vejez, de cuidarme con el peso, de hacer ejercicios. Me salió de a ratos mejor que en otros, pero lo fui logrando. 

2025 fue el año en que decidí dedicarme con compromiso a las relaciones sociales. Me preocupé por mantener los vínculos que me interesa, cultivarlos, cuidarlos, contactarlos. Cada vez con más temor de aislarme, de quedarme sola. 

Intenté estudiar inglés, no avancé. Pero empecé a dar clases y fue de mucho aprendizaje. Renové la certificación de PMP, hice algunos cursos de marcas y un par de liderazgo en la empresa. Muy buenos. En San Cristóbal me sentí por momentos perdida, desdibujada, pero a fin de año entró un nuevo gerente y me hace querer creer que las cosas se pueden acomodar un poco.

Me robaron la cartera en febrero y el celular a fines de diciembre.

Con Fede estuvimos bien, cumplimos 20 años de convivencia. Amparo también re bien, terminando tercer año, sigue con vóley, comenzó a salir a boliches. Su compañía es muy agradable siempre. 

Viajamos a Ushuaia y a Isla Grande. Compramos la Compass.

Fui al teatro con Ceci en Bs as, a ver a Miranda con Amparo, a ver la Vela los 3 y fui sola a ver a Silvio. Vimos series, leí bastante, tejí varias mantas que regalé. 

  • En este 2026 voy a cumplir 50 años. No se puede creer. 
  • Espero que todo lo que estuvo bien en este 2025 lo siga estando y tener entereza para lo que no. 
  • A nivel laboral, espero tener algún cambio o algún reacomode y ojalá me renueven el contrato de la Austral. 
  • Me encantaría que podamos empezar a armar el viaje a Europa los 3 que yo quiero hacer. A Fede no le entusiasma tanto. 
  • Espero que el año no sea tan acelerado. O al menos no acelerarme tanto yo. Creo que este año comencé a reconocer mejor mis emociones y espero que pueda aprender a gestionarlas aún mejor. 
  • Pienso que quizás comience con algo expresivo o artístico, tipo canto o danza o algo así, pero no lo tengo claro. También me gustaría escribir más o poder tener más fortaleza espiritual. Me abruma un poco el mundo sintético en el que estamos viviendo y me parece una manera de compensar.
  • Tengo el propósito también de seguir cuidando el cuerpo físico y los vínculos sociales, con paciencia y dedicación.


lunes, 1 de diciembre de 2025

Calesita descontrolada

Cuando todo comienza sueño que tengo el control

Puedo controlar el año en enero, cada semana desde el lunes y cada día a las 6 de la mañana

Luego el tiempo avanza, carcome todos los planes, se lleva puesto a su paso cada instante, deja arrasado gran parte de los planes. 

El final se siente como una pérdida de noción, como un despertar de un sueño que no termino de entender. ¿Qué hice? ¿qué pasó? ¿por qué reaccioné así? ¿qué calesita loca me tuvo de paseo todo el día?

Siento que pierdo capacidad de agencia. Arranca un nuevo comienzo, pienso que voy a meditar, a hacer yoga, a leer, a procurar estar en tiempo presente. entra un mensaje, me olvido distraigo de la meditación. 

Intento atrapar los meses, tomo notas. Me olvido luego de hacerlo, no llego a sostenerlo. 

Salgo a caminar y pienso que no es con acciones pequeñas, que hay que hacer un cambio radical, cambiar de vida, de creencias, de trabajo. No, lo de afuera no pienso después. Tengo que cambiar yo, enfocar distinto. Rodearme de gente que lo hace mejor, mirar y aprender. escuchar algún podcast que hable de eso. Buscar una salida, encontrar una pista. Me desespero, pierdo de nuevo el control. 

Pienso en qué bueno sería si tuviera más sentido del humor, más capacidad de reírme de mí misma. Ser más sosegada, más amable con el mundo y sus circunstancias. No enojarse, no perder los estribos. Mantenerse en eje, no marearse, no dejarse arrasar. Hacer pie. 

¿es mucho todo, no? 




lunes, 13 de octubre de 2025

Nuestro viaje a Ilha Grande - Agosto 2025



En agosto viajamos los 3 a Ilha Grande, a un par de horas de Río de Janeiro. Lo planificamos bastante buscando algún destino, similar a Jericoacoara que es un viaje al que amamos. Ilha tiene la particularidad que no tiene tránsito vehicular, tiene muchísima vegetación, partes históricas y unas cuantras trillas para caminar (mayormente para gente que esté entrenada para trecking).

Si bien Ilha Grande me gustó, no me la voló. Llegar a las playas implica excursión, traslado en embarcación o caminatas super exigentes. Como fortalezas destaco el equilibrio justo entre lo sencillo y lo bien provisto. Tiene linda oferta gastronómica, barcitos con música y tragos y una parte familiar y otra más juvenil, a la que Amparo no nos permitió acercarnos.

Nosotros pensábamos hacer recorridas más por nuestra cuenta, pero la mayor parte de la oferta ya está paquetizada, no le encontramos la vuelta para poder hacer cosas por nuestra cuenta.

- Viajamos por Gol desde Rosario a Río y nos trasladamos hasta Abrao con Ilha grande receptivos (transfer + ferri x R190 por persona, todo re bien)

- Nos hospedamos en Portal du Sol, que no está en el centro de Abrao, sino en la Praia da Guaxuma (es la que sigue a Crena). La posada está muy bien, con una pequeña playa privada super tranqui. Se puede ir a Abrao caminando por una Trilha (la misma que usas para Abraozinho) o en una lancha que provee la posada (con costo). Desde la posada se pueden hacer todas las excursiones, te buscan ahí y te sale lo mismo.

Vista de la Pousada Portal du Sol

 - Excursiones que hicimos:

                  + Lopes Mendes: la hicimos en taxiboat. La playa nos gustó, pero me pareció sobrevalorada. Nos empapamos en el traslado y siendo agosto no hacía tanto calor.

Praia Lópes Mendez

                  + Praias Paradisíacas: la hicimos con Equipo Golfo. Nos gustó mucho Praia do dentista, pero paran todas las excursiones al mismo tiempo y se llena. Botinhas también muy linda para hacer snorkel. Cataguases también muy linda y Piedade me pareció de relleno. super chiquita. Después esta gente te para a almorzar en un parador que es bastante feo y almorzas a las 3 de la tarde. Quizás otras empresas no lo hacen o paran en algún lugar más lindo.

                 + Dois Rios: fuimos caminando y volvimos en taxiboat. La playa es hermosa, amplia, casi sin gente. Pero la caminata es exigente. Hay tramos sin sombra y el terreno es muy irregular.

Dois Rios

                 + Abraozinho: fuimos dos veces. Es linda, es cerca. Tiene para comer ahí. tiene sombra. Nos gustó mucho. Lo que sí sube la marea y te quedas sin playa.

Abraozinho


                + Praia Preta: es muy linda, es cerca y fácil de llegar. Fuimos un sábado de sol y estaba llenísima. También nos pasó que cuando subió la marea nos quedamos sin sol. Hicimos la recorrida del Lazareto, acueducto, pileta natural que está ahí a mano.

la arena de Praia Preta

                + Volta Ilha: nos gustó mucho pese a que el día no nos acompañó. Si vas en invierno hay que tener en cuenta que la lancha te deja en el medio del mar. Praia Avetureiro y Parnaioca son hermosas, creo que en ambas podría quedarme un par de noches. Al igual que en la de islas paradisíacas a la vuelta nos paró una hora para el almuerzo.

Sobre Abrao: si bien es una villa sencilla, tiene de todo: buenos lugares para comer, variados, de todo tipo de precios, muchos con música en vivo. Tiene tienditas, supermercados, lavandería. Hay un lado más familiar y otro lado más orientado a jóvenes. Pero es apto todo público.

Los barcitos de Abrao

Sobre la fecha: Tuvimos días de sol y unos cuantos días nublados. La temperatura promediaba los 22- 24 grados. Hubo algún día más caluroso, pero en sí creo que con más calor hubiéramos disfrutado más los paseos porque te mojás bastante y si está nublado se padece un poco. Por como es la isla, calculo que te tocan muchos días de lluvia y te das un corchazo porque no hay demasiado para hacer.

Para tener en cuenta: si bien en Abrao hay playa, está llena de embarcaciones. Las playas en general requieren caminar bastante o tomarte una lancha o un paseo. Los treckings son bastante exigentes por distancia y por tipo de terreno.

Me gustó, sí me gustó. Vale la pena, sí, sin dudas. La pasamos super bien. Pero no sé si volvería a ir.


Amparo a sus 16



Tu adolescencia fue cambiando. Se te va notando más segura, se reconfigura a cada paso. Te animás a más. Dejaste de ser la nena tímida que eras, definitivamente. Qué alivio. 

Te gusta verte bien, cuidarte el pelo, las uñas, el maquillaje, aunque no en exceso.

Empezaste a salir más, a ir a festas, a beber, aunque no lo digas.

Sos de charlar, aunque no de tus cosas privadas.

Pasas mucho tiempo mirando reels y videos en el celu. Estás mucho en tu habitación, pero bajas a compartir, especialmente en la merienda y la cena. Participás cuando viene gente, sos sociable y educada. 

Te volviste muy fan del fútbol, muy fan de Racing. Papi te hizo el carnet de socia y te llevó a la cancha.

Te encanta ir a vóley, hiciste buenas amigas. Dejaste guitarra. Te va bien en la escuela, 100% autogestión. 

Te movés bastante bien sola, tanto en Rosario como en Roldán. Se puede confiar en vos. Comenzamos a darte una mensualidad para que aprendas a administrar tu dinero. Te gusta ahorrar, pero también sos de comprate pavaditas, especialmente bijou y cosas para las uñas.

Todos te preguntan si sabés que vas a estudiar. Decís que no. 


lunes, 31 de marzo de 2025

Escapada a Ushuaia



A fines de marzo estuvimos unos días por Ushuaia. Algunas cositas que me quedaron del viaje:

* creo que es un destino que en sí no tiene alguna perlita o imperdible, pero que todo el conjunto y sus particularidades, lo hacen un destino interesantísimo. 

*  4 días (si no vas a esquiar o sos un fan del trecking) están bien. Creo que la combinación con Calafate es ideal. Nosotros hicimos dos viajes separados, porque a Calafate sumamos El Chaltén. 

* Me llamaron la atención algunas particularidades como:

    - Tierra del fuego tuvo pobladores indígenas hasta principios del siglo XX. La mano colonizadora no fue tan lejos. Hay fotografías de los Yamanás y sus canoas. 

    - La presencia que tienen algunas cosas que acá no te aparecen tanto, como la Armada Argentina, la causa Malvinas, las cuestiones limítrofes.

    - No vimos lujo ni pobreza. Al menos por donde anduvimos, es como todo muy clase media. 

    - Algunas cosas como las excursiones me parecieron carísimas. Pero la comida no mucho más que en Rosario. Salvo la centolla que salía una fortuna. 

Estos fueron nuestros días, con paseos que se adaptaron a los 3 (yo hubiese hecho más caminatas, pero no tuve quórum). El clima nos acompañó mucho con un frío totalmente soportable (y lo dice una friolenta). Me parece muy recomendable moverse en auto para hacer los paseos. Nosotros alquilamos uno para toda la estadía.


 

Día 1. Llegada

Teníamos reservada la embarcación, pero no salió, así que fuimos al Parque Nacional por la tarde. Nos dirigimos directamente a Bahía Lapataia. Recorrimos las pasarelas de la punta y luego la salida hacia la senda de la Baliza y senda Laguna Negra. Tomamos una merienda en Alakush que tiene muy buenas vistas. Luego hicimos el sendero del valle del Río Pipo que fue el que más nos gustó.  Esa noche cenamos en el hotel.



 Día 2. A la mañana hicimos la visita al Museo del presidio y los demás museos que se pueden recorrer dentro del mismo edificio (primeros pobladores, expediciones antárticas, etc.). Las muestras son dispares.  Algunas mejor armadas que otras. A las 11 comenzó la visita guiada que nos pareció medio pelo. Un flaquito repitiendo una lección. Creo que por el lucro turístico que le saca la ciudad a la cuestión del presidio, la experiencia del museo se podría mejorar un montón.   

A la tarde hicimos la visita a la Laguna Esmeralda.  Fueron 4 horas de caminata para llegar a un paisaje realmente bello. Lamentamos no haber llegado más temprano para poder tomar unos mates en la zona de la laguna. Fue la caminata que más me gustó de todo lo que hicimos. Cerca está la Laguna Turquesa, que es más corta pero más exigente. A esa no fuimos. Esa noche cenamos en Isabel, un lugar de cocina al disco. ¡Muy rico! 



Día 3. Salimos para Puerto Almanza. El pueblito en sí no son más que una docena de restaurantes de pescadores. Seguimos hasta el final del camino, hasta puerto Pirata para almorzar en Alkun.  Antes de comer hicimos una caminata por una cascada qué hay atrás del restaurante.  La comida riquísima y el lugar muy lindo.

Luego seguimos hasta Tolhuin, haciendo una parada en el punto panorámico de Paso Garibaldi. El pueblo es pintoresco pero lo más lindo es el camino.  Tomamos un café en la clásica Panadería Unión y nos llevamos unas facturas que comimos frente al Lago Fagnano.

Esa noche cenamos en el Bodegón Fueguino. Pese a que tenía buena recomendación, el lugar no nos pareció gran cosa. Fue en el único lugar donde esperamos mesa.



Día 4. Fuimos hasta el hotel Arakur, hotel de lujo enclavado en lo alto de Ushuaia y desde ahí hicimos los senderos qué salen del hotel, con vistas a toda la Bahía.  Luego fuimos a la costanera, donde está el famoso cartel. Fuimos a la feria de artesanos del puerto, que es muy linda y surtida. A la tarde nos embarcamos en la navegación que visita el faro les Éclaireurs y la isla Martillo, donde todavía había algunos pingüinos. El paisaje es lindo, pero demasiado largo. La vuelta es bastante aburrida. 

Cenamos en la Cabaña del Viejo Lobo, sobre la calle principal. Riquísimos los platos! Recomiendo! 

Día 5: subimos en auto a ver la reserva del Martial. Hay varios senderos para hacer pero ya mis coequipers no querían caminar. Luego fuimos a caminar por la calle San Martin.  Y a la tarde fuimos a hacer un trecking con perros a Siberianos de fuego. Muy linda la experiencia y el lugar. 

La última parada antes de ir al aeropuerto la hicimos en playa larga, zona recomendada por lugareños pero no me pareció gran cosa. Fede quería parar en el Río Oliva que me pareció que era más lindo pero ya no daba el tiempo para volver. 


Data:

Volamos por Aerolíneas, desde Ezeiza. Son 3 horas

Alquilamos auto en Voy. Muy bueno

Nos alojamos en el hotel Los Acebos, en la subida al Martial. Hermoso!

En Ezeiza, dormimos en La Polita. Muy rata, pero más que aceptable para la noche


jueves, 2 de enero de 2025

2024 el año en el que....


 

 * Festejamos los XV de Amparo y fue todo espectacular: compartir la previa, la fiesta. Salió todo impecable. Tuvimos book, enchastrada, fiesta y postfiesta. 

* Terminé la tesis, la entregué y la defendí, hermoso cierre para este ciclo. Me ofrecieron dar clases para el año que viene. 

* Mi papá fue diagnosticado con una estenosis severa. Ahora a la espera de la autorización de la prepaga para el recambio de válvula aórtica. Me cuesta mucho convivir con la idea de que mi viejo no es inmortal. Él no está seguro de querer operarse. Es todo bastante difícil. 

* Amparo terminó segundo año, eligió modalidad humanidades y no se llevó ninguna materia. Se levanta sola, estudia sola. Tiene un grupo de amigas de la escuela, un par de vóley y las chicas del barrio. Siguió a full con Vóley, mejoró un montón. Volvió a sacar temporada en el club, siguió con guitarra y empezó a tomar mates. Fue a un montón de XV y a una graduación. 

* Este año no fuimos de vacaciones

* Fuimos con las merenderas a Pergamino a visitar a Carli y a los 50 del pipi. 

* Vino Fongi de visitas, nos vimos bastante y se organizó un hermoso reencuentro de ex Bioceres en casa. También me vi bastante con Juli C y Lali. Con Mónica nos juntamos también varias veces a desayunar. 

* Fui a la marcha en defensa de la universidad pública y me movilizó muchísimo. 

* Con las chicas Perga fuimos a ver a Calamaro, con Amparo fuimos a ver a Tan Biónica, con Ceci a Ciro y los persas, y con Romi fuimos a ver a Iván Noble. También fui al teatro a ver Esperando la Carroza, con Ampa. 

* Me saqué el lipoma que tenía. Salió todo bien. Seguí con yoga que me encanta. Debería empezar Pilates. Me preocupa cada vez más poder llegar bien a la vejez 

*  Leí más 13 libros, seguimos viendo The Big Bang Theory (ya casi la terminamos). Terminé This is us. Tejí bastante, no terminé tanto. 

* Me encariñé todavía más con mi equipo de trabajo. Eso zafa. Por lo demás fue un año bastante chato laboralmente. Grabamos unos comerciales de tele eso estuvo bueno.  Hice el curso de Seguras de liderazgo, no me gustó tanto salvo el cierre. 

* Implementé los miércoles de comer rico. Creo que no llegue ni a las 10 ediciones. 

* Empezamos a pagar un departamento de prepozo y tuvimos que cambiarle el motor al Cruze. 

* Descubrí que me gustan las anchoas y el té de Hibiscus. 

* Amparo fue a la cancha por primera vez y Racing ganó la sudamericana. 

MIS PROPÓSITOS PARA 2025:

- Mejorar mi bienestar emocional, o continuar en esa. Favorecer la desconexión digital y mejorar la escucha. 

- No perder interacción social, salir, mantenerme conectada con amigos y familiares, no solo con los de mi casa (con ellos también claro, pero no de manera exclusiva). Me gustaría poder armar un viaje en familia. 

- Acompañar a mis viejos y hermanos en este tema de salud. Pensar por qué se rompen tanto nuestros cuerpos. ¿Vivimos mal? ¿hay un negocio excesivo de la salud? 

- Ya no pienso en cambiar de trabajo, no me conviene, pero enriquecerlo adentro y afuera. Comenzar con la carrera docente me entusiasma. Quizás publique algo de la tesis. 

- Seguir con Yoga, ver si empiezo pilates. 

- Tengo que definir alguna formación. A veces pienso en algo práctico como edición de videos o presentaciones visuales atractivas. También pensé en inglés o en algún instrumento para mejorar la atención. O incluso en danza o algo expresivo. Empecé a "estudiar" música con Duolingo. 

- el 1 de enero empecé a escribir unas breves notas para cada día. No sé si soy capaz de sostenerlo


Lecturas del 2024



Este año volví mucho a autores ya conocidos, pero con suerte dispar. 

1. Arranqué el año con A Lo lejos, de Hernán Díaz (⭐⭐⭐⭐⭐). Me gustó muchísimo. Será que lo leí en un momento donde pienso muchas veces cómo será resetearse a fábrica, despojarse de tanta imposición del neoliberalismo y el capital. Y allá me fui con Hakan, en sus andanzas por es Estados Unidos que se estaba apenas haciendo. Un inmigrante sueco que llega a EEUU con su hermano y por un error se separan. E la historia de un inmigrante que apenas conoce el piso en que se desplaza y la lengua de las pocas personas con las que se encuentra en su vida (en cierto momento incluso las enumera) y que mira el mundo por primera vez. También descubre los sentimientos como la ira, el amor, la nostalgia con cierto espíritu infantil, pese a ser un gigante. Hakan avanza solo por el desierto mientras su leyenda crece en paralelo. Precisamente un personaje que está solo, con lo mínimo sin un tercero que lo mire y sin embargo es un mito del que todos hablan.  

En fin, un libro super interesante, que me conmovió muchísimo. Lo re recomiendo! 

(De acá caí en una racha de unos 4 o 5 libros que abandoné, entre ellos Moby Dick. Pero eso es otro listado).

2. El Italiano, de Perez Reverte  (⭐⭐⭐ y media): lo vi en un posteo de Instagram de @soloparami, donde recomendaban varios libros y como me gusta Pérez Reverte, allá fui. La trama transcurre en Gibraltar entre buzos italianos que con mucho coraje atacan buques ingleses y el personaje de Elena, una librera que termina involucrándose con la causa. Debo decir que la primera mitad me resultó medio ardua porque me aburrió un poco cierta descripción detallada (típica del autor) de los ataques y los instrumentos. Pero de ahí en más, me enganchó.

3. El viajero del siglo (Andrés Neuman) (⭐⭐⭐⭐): me costó mucho llegar al 30% del libro. Lo hubiese abandonado si no fuera porque Fede me lo recomendó y es bueno en eso. Un viajero, hoy diríamos un migrante digital, que llega a un pueblo raro donde se va relacionando con personajes diferentes. Todo el libro muy atravesado por discusiones políticas y literarias del Siglo XIX que para mí fue lo más aburrido. Luego el contraste de los personajes ricos como Sophie con los más sencillos como el organillero o Lambert me encantaron. Lo mismo que toda la discusión de irse o quedarse. Si bien de la mitad para adelante me enganchó más (también debo confesar que algunas partes las estuve salteando) no me la voló. Y es bastante larguito.... 

4. El desapego es una manera de querernos, de Selva Almada (⭐⭐⭐). Me encanta Selva Almada, pero me doy cuenta que me gustan más las novelas que este libro que es de relatos. Como todo libro de relatos, algunos me gustaron más que otros. Lo que sí no me gustó tanto que hay temáticas que se repetían o cierta cosa como que hilaba los personajes. Sin llegar a ser una novela claramente, pero tampoco siendo relatos totalmente independientes. 

5. El nervio óptico, de María Gainza (⭐⭐⭐ y media): mediante una docena de relatos se refieren obras y pintores cuyas obras están en el museo de Bellas Artes de Buenos Aires junto a pinceladas de la clase alta porteña. También matizado por biografías de pintores que aún cuando uno no los conoce, se hace igual super llevadero e interesante. Me gustó mucho cómo estaba escrito. 

6. Desdichas Modernas, de Sophie Divry (⭐⭐⭐ y media): una novela que recorre la vida de una mujer moderna, con sus luces y sus sombras. De paso cuenta y describe algunas obviedades de la vida capitalista occidental, que se hacen casi ridículas al relatarlas de manera pormenorizada. Por momentos pensé en dejarlo, por momentos me atrapó. en fin, zafa pero creo que lo olvidaré fácilmente. 

7. Como polvo en el viento (Federico Padura) (⭐⭐⭐ y media) Una historia para entender la realidad cubana, la lucha, el exilio, la desolación ante la separación y el permanente sentido de identidad y pertenencia sin importar dónde se esté. Me gustó, pero me costaron algunas partes. 

8. Pubis angelical, de Manuel Puig. (⭐⭐⭐) Siempre busco encontrar en Puig algo similar a Boquitas Pintadas. Es una novela rara, que reúne la historia de 3 mujeres. Sin dudas destaco la visión adelantada a su época. Mezcla de historia argentina, algo de ciencia ficción y en otra parte, una novela distópica. La lectura se me hizo medio tediosa de a ratos. 

9. Años lentos, de Fernando Aramburu (⭐⭐⭐⭐). Venía de lecturas medio medio y comencé a repuntar acá. Cuenta la historia de un niño que en los años sesenta, por circunstancias económicas y familiares se ve obligado a ir a vivir a San Sebastián con sus tíos y sus dos primos. Estos parientes abren un mundo nuevo, especialmente a su primo y el nacimiento de la ETA. Guarda alguna relación con Patria. Me gusta mucho cómo escribe Aranburu. 

10. Después del invierno, de Guadalupe Nettel (⭐⭐⭐ y media): dos exiliados viviendo en dos ciudades que a priori pueden parecen maravillosas: Nueva York y Paris. Pero envueltos en una soledad tremenda. Mientras Claudio y Cecilia describen con minuciosidad su día a día en París y Nueva York, ambos dejan traslucir sus neurosis, sus pasiones, sus fobias y las reminiscencias del pasado que dictan sus miedos, dando cuenta de cómo se conocieron y de las circunstancias que los llevaron a gustarse, a quererse y a detestarse de manera intermitente. Los personajes son un poco irritantes pero la novela me parece que vale la pena.

11. Los siguientes, de Pedro Simón (⭐⭐⭐⭐⭐) No lo iba a leer porque me encuentra en un momento particularmente sensible en cuanto al tema de la vejez de los padres, pero no me pude resistir. Me encantó. Sufrí, pero me gustó mucho. Un padre que ya no puede vivir solo. 3 hijos que se lo turnan y lo cuidan a su manera y desde el vínculo que tenían antes de esa vejez. Otra pieza de la tetralogía generacional que se conforma con Los Ingratos y Los Incomprendidos, los dos maravillosos. De lo mejor que leí en el año, de lo mejor que leí en mi vida. 

12. La llamada, de Leila Guerriero (⭐⭐⭐) Cualquiera va a coincidir que Leila Guerriero escribe espectacularmente bien. La historia es super atrapante, se centra en la vida de Silvia Labayrú, sobreviviente de la Esma, exiliada, castigada por sobrevivir. Una historia compleja que la autora sabe contar componiendo la historia desde distintas visiones, sin proponer una verdad y sin hacer juicios de valor. El tema me pareció super interesante y la forma de narrar me encantó, pero su lectura me resultó tediosa por partes, como demasiado redundante en algunos aspectos o mostrando ciertos detalles que ya no aportaban nada nuevo.

12. Fortuna, de Hernán Díaz (⭐⭐⭐ y media): La historia de un financiero de Wall Street y su mujer contada en distintas perspectivas. Más allá de la parte financiera y el entendimiento de lo que significa el dinero es una uy buena manera de entender la realidad versus lo real. Está la historia que él quiere contar sobre sí mismo y su mujer, la versión novelada que cuenta otra persona y de la que el protagonista reniega, la versión que quiere que Ida escriba sobre él y la versión que se deja entrever en los diarios de su mujer. Si bien no me gustó tanto como A lo Lejos, es muy buena novela. 

Terminé el año con el arranque de Éramos unos niños, de Patti Smith. 

A seguir disfrutando de la lectura


jueves, 25 de julio de 2024

Mi mirada sobre el XV de Amparo



Cuando amparo dijo que quería festejar su cumple, nos sorprendió. Pero también me alegró. La idea de organizar una fiesta me parecía un desafío interesante, que si bien nunca había hecho, podía salirme bien.

Debo decir que por momentos me apabulló un poco y en otros me puse muy nerviosa, pero en un 95% del tiempo, lo disfruté. Los resultados fueron impecables, y estoy muy contenta. 

Comenzamos un año antes con la reserva del salón y luego fuimos separando los rubros para ir investigando, entrevistando, contratando. 

Aprendimos mucho, nos asesoramos y entendimos que entre tantos opciones de cada cosa había que elegir una que no fuera mala, no necesariamente la mejor. Conocimos gente con mucho oficio en esto, algunos más copados que otros. Recopilé mucha data que ojalá pueda servir a alguien.

Tuvimos momentos lindos y únicos, como el book de fotos o salir con las tías a comprar accesorios y zapatos. También preparar las vinchas e ir compartiendo los preparativos. Me gustó también todo ese ritual, casi disfrazarse, de preparar uñas, pelo, maquillaje, ropa, calzados y accesorios. Un salir de la rutina. Un clima de excepción. 

La fiesta significó mucho para nosotras, pero también para algunos de los invitados, como las amigas más cercanas (que fueron todas de azul) o la familia. Ni hablar de la emoción de los abuelos. 

Mi conclusión fue que valió cada segundo y cada peso. Porque el proceso estuvo genial, nos permitió hacer muchas cosas juntas. Y la fiesta fue hermosa. Disfrutamos mucho, compartimos eso de juntar en una misma circunstancia, en cuerpo y alma a la gente que uno quiere. La hermosa responsabilidad de generar un lindo recuerdo compartido. 


sábado, 6 de julio de 2024

mi mirada sobre los quince de Amparo

 


Había redes. Facebook seguro porque yo subí fotos de embarazada. Pero quizás no las usábamos tanto como ahora, o no todos tenían cuenta por entonces, no me acuerdo.

Yo mandé un mail desde mi Hotmail para anunciar a amigos, familiares y compañeros de trabajo que habías nacido, con 5 fotos adjuntas. Muchos me respondieron y guardé esos mails en una carpetita aparte para atesorarlos.

No quisiste video de recuerdo para tu XV y me quedé con las ganas de hacerlo. Si hasta tenía el guion preparado. Porque me gusta recordar cada uno de los años que nos trajeron hasta acá. Pasa siempre que con cada cumple voy pensando cómo fue el día antes, pegar con las chicas los vinilos de tu cuarto, romper bolsa, ir a internarse. Hago esa cuenta regresiva hasta llegar a las 6 de la mañana donde nos conocimos las caras.

Pero no es solo nacer y luego corte por montaje libre y cumplir XV. Son miles de días, momentos, pero sobre todo me gusta pensarlos como etapas. La maternidad es un aprendizaje constante y cada momento supone un desafío nuevo, pero sobre todo supone también oportunidades diferentes de disfrutar.

¿Qué edad tiene el hijo que uno se imagina antes de tenerlo? ¿Es un bebé que duerme poco? ¿es un deambulador a quien se lleva de la mano para que aprenda a caminar? ¿O a lo sumo es una nena a la que se le hacen trenzas para ir al jardín? (¡ohhh la publicidad y su retórica!).

En mi mente no tenías mucho más que eso. No eras adolescente y me querías publicar en MarketPlace porque te cargo con el rakataka. Tampoco jugabas al vóley y te encantaba, ni te escribías todo el tiempo con tus amigas por todo. Y sin embargo todo eso me encanta y me desafía

En cada etapa se duda y se aprende. Recuerdo ese nudo en la garganta de las primeras semanas, esa emoción constante que me desbordaba, me sobraba el cuerpo que, además, no reconocía como propio. No era ni la de la panza ni la de antes de la panza. Tenía esas ganas de compartirlo todo, y a su vez estábamos las dos solas todo el día, encerradas. Y yo que trataba de poner en palabas lo que después supe que se decía inefable.  

Me maravilló tanto, luego, entender todo lo que tenías por descubrir. Todas las primeras veces que iban a venir. Aun lo que parece más básico e instintivo como comer, hablar o caminar estaba todo por hacerse a tu modo. Y me encantó ayudarte o estar ahí para darte al menos una idea, una guía.

Vinieron instituciones luego: guardería, peloteros, escuela, clases extraescolares. Vinieron tus viajes a Pergamino sin nosotros, tus pijamadas en las casas de otros y me encantó que tu mundo no se llenara nada más que de nosotros dos. Que fuera más amplio, más diverso.

Mucho después vino la pandemia y fue un cambio que atravesó otro cambio y aceleró quizás todo. Dos fuerzas arrolladoras que se superpusieron. Entraste nena y saliste preadolescente. Primero me desorientó todo, pero luego entendí que tenía que volver a aprender. A intentar acompañar distinto, en un rol más de costado, pero el doble de atentos. Aceptar que cada vez te conocemos menos, que hay una parte de vos que se va blindando a nuestra mirada y que a su vez eso es lo que necesitas para poder seguir creciendo. La diversidad ya no es nosotros y el resto del mundo sino al revés. Hay un resto de tu mundo que ya pasa a ser solo tuyo.

Me angustia un poco la adolescencia, ese esfuerzo que se hace a esa edad por encajar, por lograr aceptación, dudar de todo. A veces quiero que pase, que ganes seguridad, que puedas “morir con la tuya”. Pero sé también que cada etapa es necesaria en tu formación, que se necesita desarmar, ser arcilla, para que puedas armarte a tu propia forma.  

Llegará el momento de ir entrando en una vida más adulta que supongo será la de aceptar tus propias decisiones y tus convicciones. También a la larga saber que no siempre vamos a vivir juntos. Ese es el futuro, pero en el hoy:

-         Sos buena alumna, responsable, independiente (eso es lo que me pone más orgullosa) y pese a que te quejes por deporte, creo que te gusta ir a la escuela, a esa escuela.

-         Hace 3 años empezaste vóley y eso me encanta. Aprendiste lo que es un club, hiciste nuevas amigas, cambiaste este año de grupo, que no es fácil el que tocó, y lo diste todo por ser parte, por mejorar.

-         Tenés tus amigas de vóley, de la escuela y del barrio. Me encantan verlas cuando se juntan y se matan de risa. Ojalá siempre tengas amigos con quien contar y reírte. Eso lo siento y pienso desde el día 1.

-         Pasas mucho tiempo con el celu, principalmente viendo reels y con unos jueguitos medio pavotes. Eso me cuesta un montón aceptar. Ya no lees más.

-         Pasas mucho tiempo en tu habitación, pero bajas siempre para las comidas y meriendas y también cada tanto para estar con nosotros o mimar a Licha o Jeri. Pero estás bastante en la tuya, eso lo acepto bastante. La Florencia adolescente se refleja ahí.

-         A veces viajamos solas a Pergamino o Buenos Aires, charlamos ahí bastante, sos buena copiloto.

-         Seguís con guitarra y si bien jamás tocás en casa, te gusta ese espacio.

-         Te preocupa tu pelo, tus uñas y elegir tu ropa, entre las pocas pilchas que tenés. Se vienen toda una serie de cumpleaños de XV con el que empezaremos a nutrir tu guardarropas. Queres ir a Flores, a la calle Avellaneda a comprate cosas.

-         Este año sumaste tu propia cuenta en Mercado Pago y los viajes sola a Roldán. Son pequeños hitos de libertad que vamos midiendo y otorgando. Parte de forjar confianza entre nosotros. Cuesta a veces, pero especialmente por el contexto externo. Tengo plena confianza en vos.

Escribo esto dos días antes de tu cumple, pero porque el sábado son los quince, pero además es el quince, así en singular. Que quiere decir que es la fiesta de tus quince. Fiesta que armamos durante el último año y que por estas horas me tiene muerta de ansiedad. Armamos entre las dos esta celebración, como hemos armado los últimos 10 cumpleaños.

Esta vez, claro, es especialísima. Disfruté mucho el proceso. El book de fotos, el vestido, pensar la decoración, elegir proveedores y salón. No fue fácil, pero lo hiciste fácil. No pediste demasiado, menos quizás de lo que yo hubiese puesto si por mí fuera. Tuviste pocos caprichos, como siempre hasta ahora.

Nada deseo más en el mundo que la recontra disfrutes. Vos principalmente, y también las personas que nos acompañarán ese día. Pero eso es para esta noche, para el quince, para generar ese recuerdo fuerte que nos quedará a todos como hito de la memoria y las fotos.

Y luego para los quince pido para vos mucha diversión, amor propio y cuidado compartido. Que te rodee el afecto y la contención. Que el mundo te desafíe, pero no te asuste. Que tengas ganas, que pongas garra porque casi nada viene dado solo y nosotros estamos aprendiendo a dejar de ser proveedores full time. Que haya redes para vos, no solo las del celu. Redes para apoyarte, para cuidarte y para poder dar saltos. Redes que te permitan reflejarte, que seas parte de tu tribu. Que tengas confianza de equipo para reírte y disfrutar. Que tengas a quien pedir consejo y ayuda, incluso me encantaría que alguna vez seamos nosotros, aunque sé que tal vez no ocurra. No importa. Lo que me importa es que tengas en quién confiar.

Que seas siempre buena gente, de eso no te vas a arrepentir nunca. Estoy convencida.

viernes, 1 de marzo de 2024

Sos tener

la crianza, llevar y traer, estar atenta, que no consuma tanta azúcar, cómo hacer que use menos el celular? la aceptan las amigas? tiene algún jean que le entre? puso la ropa a lavar?

 la pareja, que sostiene, pero hay que sostener también. A él, a nosotros. Cómo está, qué espera, seguramente le estoy fallando, siempre quiere más de lo que doy.

mis viejos, mi mamá que cada vez requiere más de mi papá, mi papá se tensiona, se tensionan entre ellos. Los veo vulnerables cual bebés, perdiendo certezas, tanteando cada día. Siento como algo que se escurre sin poder pararlo ni disfrutarlo mientras dura.

la casa, la cena, las compras, la ropa que siempre queda por doblar, la mugre del piso, los pelos del perro, las cosas que hay tirada, los bichos de la cocina

el cumple de 15, las cosas que faltan definir, cómo saldrá, de qué me estaré olvidando, cómo manejar la ansiedad, cómo no perder la alegría

mi cuerpo, mi premenopausia, las pocas ganas de hacer ejercicio, los granos de la cara, la muela rota que hay que arreglar, los lipomas que habría que sacar, la anemia,

 las finanzas, atender a los gastos, mirar cómo hacer para administrar mejor, poder ahorrar para nuestros proyectos, cuidar el trabajo, tratar de terminar la tesis este año

 lo que me preocupa cual pensamiento rumiante, los riesgos que no corrí, la soledad, los vínculos que se van perdiendo, la dificultad para conectar más con la gente, no aislarse

el país, siempre está el país. Este meme que gobierna, la inflación que no cede, la desocupación a la vuelta de la esquina, todo lo que se va cayendo a pedazos, el bombardeo de información. 

todo va apretando, comprimiendo, ahogando en el pecho. ¿Qué de todo esto se puede aflojar? cómo tomarlo o aceptarlo para ver las posibilidades y no las faltas. Cómo hacer para poder mirar con dron y no solo con lupa. Cuál es el lugar para los sueños, para el deseo.

 la vida de cada día, de cada uno de los días. Sosteniendo cada cosa en equilibrio o no tanto. Pero cómo ver más allá de cada pictograma. qué se está escapando en esta corrida. A dónde estamos yendo, qué estamos determinando.

 

viernes, 29 de diciembre de 2023

Lecturas 2023

Tuve un año muy lector, con algunas pausas pero una buena cosecha. 
 1) Los vencejos, de Fernando Aramburu. ⭐⭐⭐
Narra el día a día de un profesor de instituto que decide poner fin a su vida, un año después. Desde entonces cada noche escribe recuerdos de su vida y sus interacciones con un puñado de personajes que lo rodean, mientras va desarmando su biblioteca y su departamento.
👉  Me gustó tanto Patria, del mismo autor, que cuando una amiga me lo recomendó, le di una oportunidad. Si bien es llevadero e interesante para mi gusto, demasiado largo.
2) Nubosidad Variable, de Carmen Martín Gaite: ⭐⭐⭐
Centrada en la historia de de dos amigas, de mediana edad, que se reencuentran tras 25 años y repasan su presente a través de cartas (que se envían y que no) Una está infelizmente casada, con 3 hijos adultos. La otra es una psiquiatra de moda, que atiende a la alta sociedad de Madrid, y con una cosecha de relaciones amorosas fallidas. Los capítulos que escribe una y otra se van intercambiando y eso hace que sea más llevadero, porque a veces aburre. Pero te deja pensando sobre cómo es repasar la propia vida y cómo es contársela al otro que quizás te mira desde lo que prometías ser a los 20 y no fuiste o sí.
👉 Me gustó, tampoco me enloqueció. Y me dejó con muchas ganas de escribir y pensando un montón. 
3) Los incomprendidos, de Pedro Simón ⭐⭐⭐⭐
A través de la mirada de Javier (padre de dos hijos, una de ellas adolescente) y de Inés (la "ascolescente" en cuestión) se cuenta la historia de esta familia, lo dicho y lo callado, la forma en que nos vinculamos. Creo que la comunicación familiar es el principal tema del libro. Y cómo también los padres vamos haciendo cosas con tal de que los hijos estén mejor y terminamos siendo incomprendidos hasta por nosotros mismos. 
👉 Muy lindo de leer, aunque no tanto como Los Ingratos, lo disfruté mucho aunque me defraudó el final edulcorado. 
4) Adultos, de Marie Aubert. ⭐⭐⭐
5) Intemperie, de Jesús Carrasco ⭐⭐⭐⭐
Apenas un puñadito de personajes para contar una historia de las que parece que no pasa nada y pasa de todo. Pasan las relaciones humanas de poder, de abuso, de amistad, de odio, de venganza. La miseria humana contada ahí en 200 páginas que me llevaron de las narices, me gustó mucho.  
6) En la tierra somos fugazmente grandiosos, de Ocean Vuong ⭐⭐⭐⭐
Hay unas cuantas historias ahí, bellamente narradas, con un uso poético del lenguaje y las palabras. Un joven que homosexual y descendiente de vietnamitas, que sufre doble discriminación en la escuela; una madre emigrante, víctima de violencia de género, obligada a doblarse la espalda haciendo manicuría y una abuela que padeció la guerra de Vietnam. Pero sobre todo es la relación del hijo con su madre, de todo lo que no se dijeron 
7) La Bajamar,  Aroa Moreno Durán ⭐⭐⭐⭐
"Esta es la historia de tres mujeres, una abuela, una madre, una hija, tres generaciones que se han enfrentado a situaciones muy distintas, afrontando la vida y la maternidad como han podido y sabido. Y en ese camino han habido y hay tantas idas y venidas... Como la fuerza de las mareas su vida y sus relaciones están en continuo movimiento, dejando ver a veces solo lo que hay en la superficie, y dejando en la profundidad secretos, silencios, palabras no dichas, hasta que llega, inevitablemente, la bajamar. Y muestra lo que estaba escondido". 
👉De las 3 historias, la que más me gustó es la de la abuela, y su exilio en Bélgica. Y me quedé con ganas de saber más de la nieta, de qué huye. Pero sin dudas, una novela hermosa. 
8) Las Palabras de la Noche, de Natalia Guinzburg⭐⭐⭐⭐
9) Las Lealtades, de Delphine Vigan ⭐⭐⭐⭐
puff qué libro duro. Arrancamos diciendo que los personajes principales son dos niños, uno de los cuales bebe para evadirse de sus padres separados, atravesando sendas depresiones. Los demás personajes (el amigo, su madre, la maestra) también son gente muy rota, moviéndose entre escombros. 
Había leído el año pasado Las Gratitudes de esta misma autora, que me encantó. Este está muy bien, pero Las gratitudes me gustó más. 
👉Vale la pena pero no es para leer en cualquier momento. 
10) Pobres Corazones, de Melina Torres ⭐⭐⭐
11) Fuera de Lugar, de Martín Kohan ⭐⭐⭐⭐
Un libro un tanto perturbador, distinto pero que me llevó de las narices al mismo tiempo que me espanto.
12) Ceniza en la boca, de Brenda Navarro ⭐⭐⭐⭐
13) Rabia, de Sergio Brizzio ⭐⭐⭐
Es una novela un poco rara, pero me gustó. La historia se centra en José María (obrero de la construcción, con su propia moral) y Rosa (empleada doméstica). Entre ellos se entabla un vínculo sostenido más por la comunicación que por el encuentro. José María se involucra en ciertos casos delictivos que hace que cambie el curso de su relación. 
👉La novela es muy llevadera, casi como ver una peli. Ves la casa donde trabaja Rosa, los personajes, todo (será porque el autor es director de cine?) 
14) Un Hijo, de Alejandro Palomas ⭐⭐
Todavía me pregunto por qué no abandoné este libro. Seguramente porque estaba bastante bien puntuado en Goodreads y yo le quise dar una oportunidad por si tenía un giro inesperado. Pero me aburrió enormemente. Guille es un niño introvertido, fan de Mary Poppins, muy lector, con un padre en crisis, una madre ausente, una profesora intrigada y una psicóloga que intenta armar el puzle que está en el fondo.
👉 para mí, no vale la pena 
15) Quebrada, de Mariana Travacio ⭐⭐⭐⭐⭐
llegué a Mariana Travaccio por una recomendación que hacía Claudia Piñeiro en Twitter y la verdad, que fue un gran hallazgo. Esta historia es nada pero también es un montón. Dice la descripción: Conducidos por una prosa precisa y sobria, acompañaremos a Lina, una mujer que parte en busca del mar y un hijo perdido, desde un paisaje seco y agrietado en donde la vida se ha hecho imposible, hasta unas tierras húmedas y fértiles en las que todo es excesivo. También la locura de los personajes y fantasmas que las habitan. 
👉Me encantó el libro, me encanta esta autora. 
16) La plaza del Diamante, de Mercé Rodoreda⭐⭐⭐⭐
Le pondría 4 y media! había leído este libro hace mucho tiempo y me acordaba que me había gustado pero no de qué iba. Resulta que es la historia de Natalia/La Colometa: mujer catalana que pudo haber sido la abuela de cualquiera, que mediante un monólogo interno cargado de impresiones sensoriales cuenta todo el desasosiego de una vida a la sombra. Rodeada de miseria, de guerra, de hambre, de angustia. Sosteniéndose y sosteniendo a su familia. Buscando su desahogo cuando ya no tiene ese trajinar. 
👉Me encantó
"Y sentí intensamente el paso del tiempo. No el tiempo de las nubes y del sol y de la lluvia ni del paso de las estrellas adorno de la noche, no el tiempo de las primaveras dentro del tiempo de las primaveras, no el tiempo de los otoños dentro del tiempo de los otoños, no el que pone las hojas a las ramas o el que las arranca, no el que riza y desriza y colora a las flores, sino el tiempo dentro de mí, el tiempo que no se ve y nos va amasando. El que rueda y rueda dentro del corazón y le hace rodar con él y nos va cambiando por dentro y por fuera y poco a poco nos va haciendo tal como seremos el último día."
17) La mujer helada, de Annie Ernaux ⭐⭐⭐
El planteo del libro es super interesante pero sinceramente se me hizo tedioso en la lectura. Se me ocurre que si hubiese leído este libro antes de la ola feminista de los últimos 10 años, me hubiese sorprendido mucho más. La parte que más me gustó fue la del final donde "nos brinda un cierre exquisito, en el que diseccionará la mujer en la que se ha convertido: una devota madre, mujer casada y en un ama de casa totalmente sumisa". Es decir, se vuelve una mujer helada. 
👉 Si bien no me la voló, le daré otra oportunidad a la autora 
18) La insoportable levedad del ser, de Milán Kundera. ⭐⭐⭐
Casi todos los años elijo un libro para releer. Cuando falleció Kundera, volví a este que en su momento me había gustado mucho, pero del que no recordaba una palabra. 
Debo decir que lo leí muy entrecortado y eso puede haber tenido impacto en mi disfrute. Son personajes que te exasperan un poco, pero es una gran novela.
👉 No puedo cuestionar un clásico consagrado. 
19) Literatura Infantil, de Alejandro Zambra ⭐⭐⭐
20) La trilogía de Nueva York, de Paul Auster⭐⭐⭐
son tres novelas cortas. La primera (la ciudad de Cristal) es la que más me gustó. Las otras dos no tanto pero de todas maneras es una lectura muy llevadera.
21) Un Caballero en Moscú, de Amor Towles ⭐⭐⭐⭐⭐
Lo leí en vacaciones y fue como un viaje dentro del viaje. Hermosa novela, divinos personajes. El conde Rostov, aristocrático de la rusa zarista es condenado por los bolcheviques a un arresto domiciliario en el Hotel Metropol de Moscú. Pasarán muchos años, muchos personajes, amigos, amores y sobre todo parte de la historia de Rusia, de su literatura, de su política. 
 👉 me encanto! 
22) La noche de la Usina, de Eduardo Sacheri ⭐⭐⭐
Le pondría 3 y media la verdad. Me gusta mucho como fluyen los textos de Sacheri, los leo y veo las escenas, los personajes. A veces me parece que se repite un poco a sí mismo con los personajes marginales, la vida de pueblo, etc. pero es una linda historia que te remonta al 2001 y a mucho de lo que nos tocó pasar en ese momento. Me falta ver la peli. 
 👉 No es el mejor libro del mundo, pero vale la pena
23) Volverse Palestina, de Lina Meruane ⭐⭐⭐
Cuando estalló nuevamente el conflicto en la franja de Gaza entre Hamás e Israel, quise leer un poco más sobre el asunto, no solo cosas periodística. Me recomendaron ver Fauda, pero me cuestan las series. Malena Rey recomendó este libro en este news.  Meruane es una periodista chilena, radicada en Nueva York y descendientes de palestinos. el libro se separa en dos tramos: el primero (que es el que más me gustó desde lo literario) reconstruye su viaje a encontrarse con sus ancestros y descubrir la vida de los palestinos en Israel y Cisjordania. Y luego la segunda parte, ya de regreso a su casa, son una suerte de ensayos de la experiencia, del uso de las palabras, de cómo se mira el conflicto a la distancia.  Me aportó una mirada totalmente diferente del tema, pero me cuesta leer ensayos.
👉 Si te interesa el tema, no lo dudes.
24) Corazón geométrico, de María Luque ⭐⭐
24) Marina, de Carlos Ruiz Zafón. ⭐⭐⭐
Había leído La sombra del Viento de él y me encantó. Cuando arranqué Marina pensaba todo el tiempo que parecía una novela juvenil y cuando lo terminé efectivamente comprobé que era de ese género. No obstante, su lectura me resultó muy llevadera, aunque por momentos medio redundante. 
25) La Mala costumbre, de Alana S Portero ⭐⭐⭐
Ahora estoy leyendo A Lo lejos, de Hernán Díaz, pero ese es larguito así que queda para el 2024. 

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Lecturas

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